Sin embargo del repunte económico registrado en el Chapare en lo que va del presente año y respecto de igual período del anterior, gracias a la paz social que vive la provincia antes convulsiva como ninguna otra del departamento por estar inmersa en la problemática de la coca-cocaína, los empresarios agrupados en la Cámara de Exportadores de Cochabamba se encuentran esperando todavía la reglamentación de la Ley de Zona Económica Especial Exportadora y Turística del Trópico, aprobada en junio pasado para justamente promover el desarrollo de la ubérrima región.
Y es que el gobierno pretende introducir elementos de contexto social en una norma eminentemente económica, tales como que las inversiones privadas en el ámbito productivo, exportador y turístico, deban contar con autorización de las etnias, las federaciones de cocaleros y las organizaciones sociales, con lo que no se está haciendo otra cosa que frenar las iniciativas empresariales, sin por otra parte saberse hasta cuándo, según un ejecutivo de la entidad.
Quiere decir que aquel circuito sigue incidiendo de forma determinante en el futuro del subtrópico cochabambino, llamado a cumplir rol fundamental en la creación de riqueza y progreso del distrito en su conjunto, máxime ahora que el líder de los cultivadores de la coca es Presidente de la República.
Es tiempo, pues, de que las autoridades de turno vean las cosas desde un ángulo práctico y realista y se decidan a obrar en consecuencia, velando por el interés general por encima de un solo sector que ni siquiera es oriundo u originario del territorio en cuestión.