Tres analistas apuntaron las medidas que, en su criterio, debe asumir el presidente, Carlos Mesa, para superar la difícil coyuntura que afronta y para que su Gobierno culmine en 2007. Es imprescindible -dijeron- que asuma alianzas políticas que fortalezcan su gestión y le permitan ejecutar un programa.
Álvaro García, Jorge Lazarte y Ximena Costa afirmaron que un presidente sin partido y sin respaldo político tiene muy pocas probabilidades de llevar a buen puerto una administración que pretende cambiar el país heredado de la revolución de 1952.
García dijo que Mesa debería acercarse a los sectores radicalizados que, a diferencia de lo que ocurrió en 2004, cuentan hoy con gran capacidad de movilización social.
La reciente alza de precios de los carburantes mostró a un gobierno huérfano de respaldo parlamentario y sometido a presiones desde varios frentes. El analista aseguró que Bolivia vive una radicalización regional, clasista y étnica, que configura una coyuntura política peligrosa.
Advirtió que ante la eventualidad de una renuncia, el país tendría un nuevo presidente con las mismas dificultades que el actual Jefe de Estado.
Lazarte cuestionó la falta de un programa que pueda dar certidumbre a las regiones, especialmente al oriente. Él considera imprescindible que Mesa asuma pactos políticos.
Costa opinó que la crisis no únicamente sacude al Gobierno sino al conjunto de los partidos y, por ende, a los líderes nacionales. Advirtió que acelerar el cambio de administración sólo traería como consecuencia un gobierno tan frágil como el actual.
García coincidió y agregó que las elites regionales abandonaron la lucha por el poder nacional y se atrincheraron dentro del poder local. "Su discurso está orientado a un poder regional para preservar el control de dos capitales fundamentales para su crecimiento: la tierra y el excedente hidrocarburífero", dijo.