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DESESPERACIÓN | Familiares y seguidores recordaron a Ingrid Betancourt a cinco años de secuestro |
Colombia: piden rescate de rehenes sin violencia |
| Bogotá y París | Agencias
Decenas de familiares de los secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ataviados con camisetas blancas o negras con leyendas, y con pañuelos con los tres colores de la bandera del país, declararon ayer su oposición a un rescate de sus allegados por la fuerza.
Los familiares, muchos de ellos llegados a Bogotá desde distintas regiones, se congregaron en el atrio de la Catedral Primada de la capital tras una misa en la que se conmemoraron los cinco años del secuestro de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
Banderas de Colombia, pasacalles y enormes fotografías de policías, soldados, y de la misma Betancourt, acompañaron a quienes exigían del Gobierno y de las FARC un encuentro urgente para alcanzar un acuerdo humanitario.
Alentados por el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Augusto Castro, quien advirtió no imponer lo legal sobre lo humanitario, reclamó a las partes, a esa guerrilla y al presidente Álvaro Uribe, "abrir otras puertas" para lograr ese consenso.
Castro consideró que con el acuerdo humanitario, además, se podría poner fin a décadas de un conflicto armado interno que ha desangrado al país, y cesarían los desplazamientos.
Los parientes de la Asociación colombiana de familiares de miembros de la fuerza pública retenidos por grupos guerrilleros (Asfamipaz), con las manos unidas en la misa, taparon sus bocas con pañuelos de franjas amarilla, azul y rojo, en los que se leía: "¡No al rescate a sangre y fuego!".
Pero en el atrio de la misma Catedral Primada, en pleno centro de Bogotá, los mismos familiares gritaban: "Vivos se los llevaron, vivos los queremos", "Libertad, Libertad" o "Acuerdo Humanitario ¡Ya!", y abogaban por éste.
Uribe respondió el jueves con una orden a las Fuerzas Militares de "arreciar" la acciones contra las FARC, tras ser informado del resultado de la gestión humanitaria que hizo una personalidad no identificada que se entrevistó con los jefes rebeldes en las selvas del sur del país.
Aparte del alcalde bogotano Luis Eduardo Garzón, quien pertenece al partido opositor Polo Democrático Alternativo (PDA), ningún funcionario gubernamental asistió a la misa conmemorativa del quinto aniversario del secuestro de Betancourt y de Clara Rojas, su compañera para la Vicepresidencia.
Vieron con vida a Betancourt
Un ex guerrillero de las FARC asegura que vio a Ingrid Betancourt cuatro veces entre los años 2002 y 2004, en declaraciones a la emisora RTL.
El ex guerrillero, identificado sólo como "Rafa", dice que vio a la rehén franco-colombiana en cuatro campamentos distintos en ese período.
La última prueba pública de vida de Betancourt se remonta a mediados de 2003, en un vídeo de sus captores.
"Rafa", de 22 años, fue enrolado por las FARC cuando tenía once años. Condenado a muerte por infringir las reglas de la guerrilla, pudo salvarse e integró un programa de reinserción, según RTL. El ex guerrillero dijo que vio llegar a Betancourt a un campamento de la selva pocos días después de su secuestro.
Al bajar del "coche oscuro" en el que estaba "con otros prisioneros", la mujer fue "empujada para hablar con dirigentes, entre ellos el gran Simón Trinidad. Todos los grandes jefes estaban allí", explicó "Rafa".
El ex guerrillero dijo que Betancourt fue trasladada cada tres o cuatro meses, a veces en coche y vestida de guerrillera. Y que la mujer era "un diamante" guardado por un grupo de elite y que él, que no tiene estudios, no tenía derecho a hablar con rehenes como Betancourt porque "me podía manipular".
Señaló que si sus jefes se lo hubieran ordenado, la habría matado: "el mando nos ordena matar a los prisioneros si no obedecen".
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