|
|
|
|
|
|
| PIPOCAS |
 |
|
|
|
|
|
|
|
|
En defensa de la libertad de prensa | | Por: Ruddy Orellana V. | | Más allá de establecer parámetros teóricos, tengo la plena convicción de que la prensa boliviana se encuentra frente a ese instante en que se debe pensar y actuar con vigor, aunar convicciones para reescribir los espacios construidos en las páginas de los periódicos y de la historia misma. Democracia y libertad es un binomio indisoluble, por eso, la carencia o aniquilamiento de la primera, significará la desfiguración de la justicia y de las libertades más vitales de la humanidad.
Simón Bolívar, en su famoso Discurso de Angostura, hizo una afirmación que con el transcurso de los años no ha perdido actualidad:(…) "La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente". Fue poco después de la muerte de Manuel Isidoro Belzu, "Tata Belzu", cuando por órdenes supremas del General Mariano Melgarejo, el periodista y político, Cirilo Barragán hermano de los también periodistas Alejo y Román Barragán era fusilado frente a la mirada impotente de todo un pueblo que, hasta entonces había reconocido en Cirilo una auténtica labor de servicio social y sobre todo de lucha intransigente por defender los intereses más altos de nuestro país.
Cirilo Barragán es, desde un punto de vista histórico el primer mártir de la prensa boliviana. Había resistido y denunciado con estirpe de luchador infatigable a la catastrófica y corrupta administración de Melgarejo.
La masonería que imperaba en ese régimen había sido desnudada e indiscutiblemente revelada ante el pueblo boliviano como una de las mafias más dañinas para el país. En la práctica Cirilo Barragán fue el proyectil fulminante para que, a través de su trabajo periodístico a ultranza, el régimen de Melgarejo fuera denunciado y condenado como el más servil y desastroso.
La prensa boliviana siempre contuvo en su esencia histórica una trayectoria de lucha y de denuncia, es por eso que, a mérito suyo se han dado naturalmente mecanismos de credibilidad que en buenas cuentas significa solidez y la más alta responsabilidad para seguir siendo defensores infatigables de la libertad de expresión.
Nosotros mismos reconocemos que nuestra joven democracia posee en su práctica mecanismos que no siempre pueden ser perfectos. La democracia es una sola. No es perfecta, cierto, pero es perfectible. A la luz de esa democracia bien ganada, es cuando se debe exigir como un binomio indisoluble; libertad con democracia, ésta primera, una instancia que le es inherente a la humanidad y no a círculos de poder, sea cual fuere la coyuntura.
En esencia, la libertad, como acción diaria de poder manifestar nuestra palabra, significa el corazón de los derechos más elementales de la sociedad. Todo ser humano tiene derecho -inalienable e imprescriptible- a informar y ser informado y, como una ineludible consecuencia a ser fuente de información.
Bolivia a lo largo de su historia, tuvo que experimentar una batalla incesante contra el fantasma de la mordaza y el deceso de la palabra. Los mecanismos por querer sepultar esas libertades fueron muchos, sin embargo las instancias de resistencia pudieron más. Las luchas por defender la libertad de expresión cobraron vidas, pero hicieron renacer los derechos que demostraron a los transgresores de las libertades, una férrea defensa por la palabra.
Siempre he creído que la prensa en un país es como un termómetro sensible que va marcando los grados de apertura a las libertades de expresión. ¡Dime qué grado de libertad de prensa hay en tu país y te diré qué tipo de coyuntura política vives!
Cierto, prensa y gobierno es una dualidad constante en la que se convive como amantes tormentosos, así como se necesitan, se pueden agredir. Obviamente, en esta dicotomía se debe contemplar esa línea roja que diferencie claramente ambas funciones.
Nuestro país no precisa Barraganes fusilados, sino Cirilos con vida dispuestos a desenmascarar a los corruptos y a los que intenten enterrar la palabra, a los que dotados por esa instancia de poder que se les asigna cada cinco años, pretendan arrastrar con agilidad la sombra del silencio.
Más allá de establecer parámetros teóricos, tengo la plena convicción de que la prensa boliviana se encuentra frente a ese instante en que se debe pensar y actuar con vigor, aunar convicciones para reescribir los espacios construidos en las páginas de los periódicos y de la historia misma. Democracia y libertad es un binomio indisoluble, por eso, la carencia o aniquilamiento de la primera, significará la desfiguración de la justicia y de las libertades más vitales de la humanidad.
| |
|
|
|
¿ No encontraste lo que buscabas ? Entonces utiliza nuestro buscador...
|
|
|
|
|