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LA NOTICIA DE PERFIL | Sábado de Tentación | | Por: PaulovichAULOVICH | | Anoche, mi Ángel de la Guarda me dijo: "mañana es Sábado de Tentación, ten cuidado pues no me extrañaría que el Diablo te viniera a tentar, como lo hace todos los años". Agradecí a mi Ángel y le dije: no te preocupes porque estaré preparado para defenderme aunque sé que viajó a Arica para pasar los carnavales.
En efecto, llevé a mi escritorio un galón de agua bendita que me obsequió el Padre Jairo de los Siervos de María, cuando visité el Santuario de la Virgen del Socavón con motivo del último carnaval y me dijo "yo soy especialista en Diablos y esta agua hará brincar al Diablo si alguna vez te visita para tentarte".
Además del galón de agua bendita, preparé una mesita en la habitación donde suelo escribir y puse encima un hermoso crucifijo de plata que me regaló mi mujer en España cuando logró mi conversión al catolicismo para podernos casar, pues hasta entonces yo sólo adoraba a la Pachamama y creía en los yatiris, como algunos personajes que ahora nos gobiernan. Es tan hermoso y contundente mi crucifijo de plata que dije: si viniera el Diablo a tentarme y no quisiera marcharse, le daré un "cristazo" en la cabeza que tendrá que huir despavorido.
Por si acaso, distribuí todo mi santerío por el living y las otras habitaciones para hacer frente al Maligno, colocando en el frontis de mi casa una pancarta que dice: "¡Abajo el Diablo Perverso y Maricón!" Cerré las puertas de mi casa y le dije a mi empleada Winona: "si alguna persona toca el timbre y pregunta por mí, le dices que no estoy y si viene mostrando un rostro de caballero sonriente con bigote al estilo Charles Bronson, tampoco lo dejas entrar y, sobre todo no entables ninguna conversación con ese peligroso personaje.
Me encerré en mi escritorio y me puse a leer el viejito libro de Kempis "Imitación de Cristo". Pasaron varias horas y el Diablo no vino a tentarme, pese a la advertencia que me había hecho mi Ángel de la Guarda la noche anterior, hasta que comencé a inquietarme y a preguntarme "¿es que estaré tan viejo que el Diablo ya no viene a tentarme para nada? ¿O será que el Diablo ya no considera a mi alma como digna de ser tentada y ser conducida al averno…?
Mi desconsuelo era tan grande que hasta pensé en ir a buscar al Diablo para que me tiente y yo me resista hasta trabarme en dura lucha con él. En ese momento apareció el Diablo en mi escritorio y me dijo: "¿Así que estabas creyendo en que hoy no vendría a tentarte como todos los años…? Pues aquí me tienes, y vengo acompañado de una yungueña morena, una afro-boliviana que te aliviará de tus dolores reumáticos frotándote tus "ttusus" y tus piernas".
Le eché en los cuernos y en la cara todo el agua bendita que tenía y el Diablo huyó despavorido, quedándose la reumatóloga yungueña para cumplir con sus deberes profesionales.
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