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La rebeldía suele ser un intento de mostrar una especie de identidad, y, en este sentido es parte de un desarrollo sano. Tiene su momento más álgido en la adolescencia, pero empieza a mostrarse ya en la infancia. |
Hijos rebeldes ¿Y ahora qué? |
| Por: LMCA |
| Es muy cotidiano hallar a padres desesperados por la desobediencia que suelen encontrar en sus hijos, independientemente de la edad que éstos presenten; sin embargo la rebeldía es una actitud normal en el humano, que debidamente encaminada refuerza la personalidad de los individuos. Tiene su momento más álgido en la adolescencia, aunque empieza a mostrarse ya en la temprana infancia.
Según la psicóloga Jenny Pavisic, los límites y la disciplina que se imprimen a lo largo de la crianza, son dos aspectos fundamentales para combatir la rebeldía y la desobediencia, y con ellos se debe "empezar desde la cuna", según recalca la especialista.
Por ejemplo, estableciendo rutinas, horarios y actividades que faciliten tanto a los padres como a los niños, la comunicación y el entendimiento.
A menudo los niños no obedecen porque los padres no son claros ni consecuentes con sus peticiones y con sus normas. Y a partir del segundo año de vida de un infante, se deben reforzar los parámetros, ya que es en esta etapa cuando los pequeños sienten establecer una especie de juego de poderes al medir constantemente sus posibilidades de acción.
La rebeldía surge entonces en este preciso momento, cuando se coarta la libertad que el menor siente. Por ello es imprescindible entender el motivo por el que un niño no sigue las indicaciones de sus padres.
La desobediencia es una forma de expresar diferentes situaciones por las que atraviesa en su crecimiento; en cada edad y cada niño puede negarse a obedecer de diferentes modos. Pero, sea cual sea la forma en que se manifieste, la desobediencia y la rebeldía suelen tener causas que las justifican. Por ejemplo, la posibilidad de que lo que se le pide al niño no corresponda a su nivel de comprensión, enviar varias órdenes a la vez, que el niño no se sienta capaz de cumplir una determinada consigna porque ésta supere sus capacidades, o bien, el hecho de saber que antes o después, alguien hará por él lo que se le pidió.
La reiterada desobediencia o rebeldía puede indicar también un intento de llamar la atención de su entorno.
"La desobediencia, el negativismo, es su forma de decir "no soy igual que tú, no siento como tú....soy otro, con mis propias necesidades y deseos...". Necesitan sentirse distintos pero no distantes. Quieren ser originales y únicos",
Reacciones
Mediante el comportamiento rebelde, nuestros hijos intentan establecer sus propios criterios de conducta, poder fijar sus límites y ver hasta donde llegan los nuestros.
Se cuestiona las normas impuestas y el valor de éstas. En definitiva, tratan de construir su identidad en base a diferentes modelos y, hasta que lo logran, sólo se sentirán cómodos entre sus iguales (sobre todo en la edad adolescente), ya que al compartir las mismas inquietudes podrán sentirse comprendidos.
Sin embargo, cuando esta necesidad de diferenciarse del otro, de "medirse" frente a la autoridad, etc. que representa la rebeldía, no es canalizada adecuadamente, puede convertirse en la expresión de un conjunto de conductas negativas y desadaptadas que pueden llevar a los jóvenes a elecciones poco afortunadas e incluso perjudiciales para sí mismos y de este modo convertirse en un verdadero problema para su entorno, creando una profunda preocupación e impotencia en los padres.
Para tomar en cuenta
- Ofrezca modelos y alternativas como soporte a sus imposiciones.
- Contribuya a que ellos ejerzan su derecho a defender sus opiniones.
- Forje su personalidad a través de la "independencia
- Haga un esfuerzo por escuchar e interpretar las necesidades de sus hijos, gestos, estados de ánimo, comportamiento, etc.
- No confunda la necesidad de ser firme con la incapacidad de dar el brazo a torcer.
- Sea razonable y coherente con lo que pide. A menudo se demanda justo lo que ni siquiera nosotros somos capaces de hacer.
- No culpabilice, desvalorizando ni humille. Estas actitudes llevan solo reafirman el negativismo.
- Transmita seguridad.
- Acepte que no es infalibles y admita sus equivocaciones.
- Póngase en el lugar de su hijo.
- Coherencia firmeza, comprensión, tolerancia y paciencia es lo que se necesita para criar a niños emocionalmente sanos.
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