Respecto a la Constituyente, el ciudadano se siente transportado a un laberinto de ingreso visible pero de final incierto. A esta incertidumbre hay que agregar otra más grave todavía, como es la relativa a saber el cómo y el cuándo del epílogo de esta instancia deliberativa, que para el MAS es "originaria" y "refundacional de país" y para sus opositores "derivada" y circunscrita a meras labores de escribanía, aunque de rango constitucional.
El tramo inicial se alarga más de lo necesario, asumiendo características de juego de ajedrez en el punto de arranque. El MAS parece planificar todo un jaque mate contra sus opositores respecto al mecanismo de los dos tercios de votos. Intenta seducir a pequeños partidos y agrupaciones ciudadanas representados en la Constituyente para que se congreguen en torno suyo y le sirvan de pieza real con la cual propinar el golpe definitorio contra Podemos, Unidad Nacional y MNR. Pero esas fuerzas liliputienses se resisten a semejante conversión. Por lo menos hasta el momento, daban muestras de querer manejarse por sí mismas, mostrándose más bien dispuestas a ceñirse a lo dispuesto por la Carta Magna y la ley de convocatoria a la Constitución en lo que respecta a modalidades de voto.
Sin embargo, la última palabra no está dicha y tendremos que esperar todavía algunas jornadas para tener una idea de cómo acabará esta partida de ajedrez en la que los contendores del MAS también intentan hacerse de sus propias fichas, con la finalidad de que el oficialismo termine derrotado en cuanto hace a modalidad de votación en la Asamblea.
Aun cuando se resuelva de alguna manera el asunto, se registrarán nuevas e inclusive más importantes acciones en esta partida de ajedrez que ya es la Constituyente. Rumbo al respectivo jaque mate, en cuanto concierne a otros temas igualmente importantes, las fichas menores podrían prestarse a movimientos impredecibles, en manos de oficialistas y opositores. La Constituyente rebalsa de ciudadanos de estratos sociales inferiores que antes, en política, no habían sido ni siquiera convidados de piedra. Respecto a lo malo, regular o bueno que se hacía desde el poder político, estaban en el rol de meros y lejanos observadores. Ahora son protagonistas. Y sin duda que les gustará seguir siéndolo por todo un largo periodo. Así que la propuesta del MAS de que la Constituyente se trasfigure en Asamblea Originaria de poderes omnímodos, que pasando a reemplazar al actual Parlamento, prolongue su mandato hasta el año 2011, les puede caer como anillo al dedo a sus pretensiones íntimas que, sin duda alguna, las tienen en dicho sentido.
Debe tomarse en cuenta, además, un factor de efecto propulsor en la dirección mencionada. Nos referimos al halago que para los bolsillos de la mayoría de los asambleístas significará la percepción de la dieta o sueldo por todo un periodo quinquenal. Cierto, para un profesional altamente calificado que goce de buena situación laboral, esa dieta (menos de 1.200 dólares mensuales) representa una insignificancia. En cambio, constituye un ingreso altamente apetecible para quienes jamás llegaron al final de mes con tal suma de dólares en la billetera.