Beirut | Ap.- La canciller israelí Tzipi Livni señaló ayer que la situación en el Líbano es "explosiva" y pidió a la comunidad internacional movilizarse cuanto antes para desplegar la fuerza de la ONU en territorio libanés, donde impera un débil cese al fuego entre Israel y Jezbolá.
En tanto, el primer ministro libanés Fuad Saniora instó a Estados Unidos a que acabe con el bloqueo aéreo y marítimo de Israel al Líbano, ya que su país está haciendo "todos los esfuerzos" para asegurar la frontera.
"Estados Unidos puede apoyarnos presionado a Israel para que acabe con el estado de sitio", dijo Saniora.
Su Gobierno ha declarado que el bloqueo es una violación del cese al fuego decretado por la ONU. El bloqueo fue impuesto por Israel para evitar el rearme de Hizbulá.
La presión diplomática de tan alto nivel se produce tras una serie de episodios en la frontera tras el cese al fuego.
"El tiempo está corriendo en contra de los que quieren ver que se aplique esta resolución. Estamos en la posición más delicada y explosiva", dijo la canciller israelí.
Mientras, el presidente sirio Bashar Assad dijo en una entrevista televisiva que consideraría de medida hostil el despliegue de soldados en la frontera del Líbano con Siria.
El primer ministro israelí Ehud Olmert habló por teléfono con la secretaria de Estado Condoleezza Rice y le enfatizó la importancia de que sea desplegada cuanto antes la fuerza multinacional, a fin de que Israel pueda levantar el bloqueo sobre el Líbano, dijo el Gobierno israelí en un comunicado.
El débil cese al fuego fue puesto a prueba ayer cuando el Ejército israelí disparó su artillería contra lo que dijo era un ataque procedente del interior del Líbano. En otro incidente, informó el Ejército, murió uno de sus soldados.
Sobre el último enfrentamiento, Israel señaló que hubo tres horas de intercambio de fuego en las Granjas de Chebá, el punto donde se fusionan las fronteras del Líbano, Siria e Israel.
Los libaneses aseguran que el ejército israelí disparó contra la localidad de Chebá, que es controlada por el Líbano. Aclararon que los proyectiles israelíes cayeron cerca de posiciones castrenses libanesas, pero nadie resultó herido.
Se agudiza la falta de agua
La falta de agua tanto potable como no potable es una de las carencias más urgentes de las zonas destrozadas por la guerra en el sur del Líbano, en especial de aquellas más próximas a la frontera israelí.
En los pueblos cerca de la frontera han quedado inutilizables las redes de distribución de agua, las tuberías y los depósitos y sólo quedan algunas reservas de agua no potable en fuentes del subsuelo, informaron fuentes de la organización Acción contra el Hambre.
Estos pozos son muy profundos y de difícil acceso por el pequeño diámetro de las bocas, de las que puede sacarse agua mediante sondas activadas por un generador.
Además, se encuentran sobreexplotadas ya que surten a varios pueblos al mismo tiempo.
En las localidades de Qana, Sadiqine, Kafra y Yatar -situadas a una decena de kilómetros de la frontera israelí- los problemas humanitarios se suman al peligro de las bombas de fragmentación sin explotar y los continuos incidentes entre Israel y Hizbulá. En Kafra, a seis kilómetros de Qana, no hay reservas de ningún tipo. Un particular de un pueblo cercano, con acceso a un pozo privado, suministra 4 mil litros de agua no potable para cocinar y lavar a sus 3 mil habitantes una vez por semana, lo que supone poco más de un litro por persona cada siete días.