Las risas predominaron ayer en el pabellón de pacientes Quemados del Hospital Materno Infantil Germán Urquidi debido al espectáculo que presentó el payaso Ramiro Chávez, de la Asociación de Animadores Infantiles, como parte de una actividad de las estudiantes de Fisioterapia de la Universidad Central.
Más de una decena de niños a diario realiza sesiones de fisioterapia para mantener o recuperar la movilidad del área afectada con la quemadura, pues, aunque la lesión se concentre en una parte del cuerpo, suele afectar a los músculos y articulaciones, relató la estudiante Karel Suárez.
Ayer, la jornada de los niños quemados en recuperación estuvo marcada por las sonrisas y la música. Por unos minutos, los niños pudieron participar de juegos y ganarse golosinas por adivinar los trucos del payaso.
La enfermedad puede afectar la autoestima, pero no apaga la fantasía de los niños quemados que deben someterse a una rehabilitación larga y dura. Las estudiantes de Fisioterapia decidieron terminar su paso por el pabellón rescatando la calidad humana que debe existir en el trato del personal de salud y los pacientes.
Con frecuencia, los niños deben afrontar su recuperación lejos de su familia, debido a que provienen de hogares campesinos y pobres. La mayoría de las veces, los padres regresan a su comunidad porque no tienen cómo subsistir en la ciudad, añadió Suárez.