La efemérides del departamento de Santa Cruz, cuya capital y provincias celebran alborozadas y con justificado orgullo hoy, se vio empañada por la fuga de peligrosos reos del penal de Palmasola, el pasado jueves, suceso inexplicable que además de haber generado violencia el momento de consumarse, está llamado a incrementar la inseguridad que soporta la población no sólo de esa región, sino del país todo.
Inexplicable, decimos, por cuanto el camión que permitió la espectacular evasión habría sido contratado por internos del penal a título de introducir en él materiales de construcción y servir, luego, de transporte de 24 delincuentes hacia a la calle, previo derribo forzoso de una puerta del recinto.
Más aun, el grupo de malhechores portaba armamento de grueso calibre, con el que coronó campante su hazaña, circunstancia que resulta sugestiva, por decir lo menos.
Estos dos únicos elementos, sumados a los permanentes problemas que emanan de Palmasola por la cantidad y características de sus huéspedes, así como por las deficiencias de la Policía, dan mucho que pensar, razón suficiente para que se emprenda una exhaustiva investigación.
Es de esperar, pues, que la presencia del presidente Eduardo Rodríguez en Santa Cruz de la Sierra desemboque en las instrucciones correspondientes tanto para el esclarecimiento del hecho, cuanto para la captura de los fugitivos, en aras de la tranquilidad ciudadana.