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Cine
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Enciclopedia para cinéfilos: la violencia en el cine
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| Por: Rodolfo Santovenia (Para Prensa Latina) * |
| Alguien dijo en cierta oportunidad que el mito de la acción es la realidad profunda de Estados Unidos y que su epifenómeno es la violencia. De ahí, entonces, que una aproximación a las formas de la violencia que aparecen en el cine deban comenzar por el norteamericano, donde acción y violencia dieron nacimiento a sus géneros más representativos: el western y el filme de gángsters.
No es fácil en el cine, sin embargo, distinguir una violencia positiva de una negativa. Sus motivaciones son a veces oscuras, aunque frecuentemente aparezcan como medios de expresar rechazo hacia las violencias humanas y su cortejo tradicional de ambición, racismo, miedo o ansia de dominación.
La violencia en el cine parte de supuestos éticos, políticos, estéticos, dramáticos, económicos, psicológicos. Puede ser un hecho o un concepto mostrado de manera objetiva o utilizado como arma ideológica. O como factor psicológico alienante o clarificador. Es decir, puede exhibir muchos rostros.
Desde sus comienzos, ha sido un componente reiterado de casi todos los géneros, como los mencionados con anterioridad, y va desde la aventura al policíaco, y desde el terror a la ciencia ficción, aunque ello no impide que sea incluida en el fantástico, el drama y hasta el melodrama.
Con el paso de los años, la violencia cinematográfica se dio cuenta de que se estaba quedando rezagada respecto a la realidad que mostraba ya la televisión, y para ponerse al día multiplicó las muertes en primer plano (a veces en cámara lenta: Bonnie y Clyde, de Arthur Penn) y dio luz verde al Gore, nombre que acostumbra dársele al cine que hace uso y abuso de escenas sangrientas y muestra destripamientos y salvajadas como si fueran obras de arte.
El cine violento ha producido y exhibido miles de asesinatos, torrentes de sangre, torturas, violaciones, humillaciones. Cierto es que resulta saludable llevar a la pantalla de vez en cuando casos y ejemplos del mundo de hoy día para que nadie piense que vive uno idílico y lo sorprenda desprevenido. Pero el problema está en que se exhibe una violencia descarnada, brutal, negadora de la condición humana. Y lo que es peor, que bordea lo inadmisible por la sencilla razón de que mayormente es gratuita, innecesaria, y sólo busca el lucro, los ingresos en taquilla o las ventas en cualquier otro tipo de soporte.
*Historiador y crítico de cine.
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