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Daño a región cerebral parece eliminar deseo de fumar | | Por:LAURAN NEERGAARD | | 25-01-2007 - 18:40 h. | | WASHINGTON | AP
El daño a una estructura del tamaño de una moneda grande, situada en las profundidades del cerebro, parece eliminar el apremio por fumar, un descubrimiento sorpresivo que podría arrojar nueva luz sobre las adicciones.
La investigación se inspiró en un sobreviviente de derrame cerebral quien afirmó que simplemente olvidó su adicción de dos cajetillas diarias, sin antojos, ni parches de nicotina, ni siquiera un deseo consciente de dejarla.
"El dejar de fumar es como un interruptor que se apagó", expresó el doctor Antoine Bechara de la Universidad del Sur de California, quien escaneó los cerebros de 69 fumadores y ex fumadores para localizar con precisión la estructura en cuestión. "Esto es muy notable".
El hallazgo, del cual se informa en la edición del viernes de la revista Science, apunta hacia los nuevos caminos que los científicos han de seguir para concentrarse en esta pequeña región del cerebro llamada la ínsula, donde podría estar la clave para dejar de fumar. Especialistas en abuso de otras sustancias piensan que la ínsula podría tener un papel crucial en otras adicciones.
"Es un estudio fantástico, es un hallazgo fantástico", expresó la doctora Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, quien ha investigado las rutas de las adicciones en el cerebro.
"Este estudio revela inequívocamente que la ínsula es una estructura cerebral que cumple una función clave como receptora de los estímulos para tomar la droga", y esos estímulos son "la parte medular de la adicción", dijo Volkow.
¿Por qué? La ínsula aparentemente se encuentra en el lugar donde el cerebro transforma las reacciones físicas en sentimientos, tales como sentirse ansioso cuando el corazón se acelera. Cuando esas reacciones son causadas por una sustancia particular, la ínsula podría actuar como algún tipo de cuartel general para los antojos.
La nicotina es una de las sustancias más adictivas que se conocen, y es común para los fumadores sufrir recaídas más de una vez cuando intentan dejar el vicio.
Muy grande fue la sorpresa de Bechara cuando oyó a un paciente _a quien designó como "Nathan"_ mencionar de manera muy natural que su "cuerpo había olvidado la urgencia de fumar" justo después de su derrame cerebral.
No es inusual que un problema de salud dé lugar a un intento de dejar de fumar. "Ese caso no es tan interesante", dijo Bechara.
En cambio, Nathan experimentó lo que Bechara llama una "perturbación del adicción al tabaco", y quiso saber el porqué.
Bechara y colaboradores estudiaron las historias clínicas de 69 pacientes que habían sido fumadores habituales antes de sufrir derrames. Diecinueve de ellos, incluido Nathan, sufrieron lesiones en la ínsula. De éstos, 13 habían dejado de fumar y no habían vuelto a sentir el deseo.
Los descubrimientos de Bechara, de ser convalidados, indican que medicamentos que apunten a la ínsula podrían ayudar a los fumadores a dejar el hábito. La ínsula contiene receptores de nicotina, lo cual significa que sería posible crear una droga específica para ese narcótico, aunque se demorarían varios años.
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