¿Qué puede salir de la Asamblea Constituyente?
Se nos ha dicho que se propone "refundar" el país en la Asamblea Constituyente, sin explicitar o explicar con claridad en qué consistirá la refundación de Bolivia. Voceros de los que pugnan por una Asamblea Constituyente "sí o sí" han insinuado que podría ser para revertir el "neo-liberalismo".
Asumiendo que el propósito es anular la economía de mercado (para hablar con mayor propiedad y rigor analítico), bastaría abrogar el D.S. No. 21060 y el conjunto de leyes que signaron la segunda ola de reformas estructurales de la economía boliviana emprendida por la primera Administración de Sánchez de Lozada: las leyes "malditas" de Capitalización, del Sirese, del Mercado de Valores, etc. Es decir, el D.S. 21060 se puede abrogar con otro decreto, que es resorte exclusivo del Gabinete Ministerial que hoy, como nunca, está homogéneamente integrado por militantes del partido gobernante, sin elementos potencialmente disidentes de las cuotas de poder de fuerzas políticas ajenas al MAS. El partido político gobernante, en esta coyuntura, también ostenta el control de ambas cámaras del Congreso, razón por la cual será fácil aprobar la anulación de las normas que rigen el actual sistema de economía de mercado con proyección a insertarse en la economía globalizada.
Siempre es más fácil destruir que construir. Derribar un edificio - con tecnología moderna - es cuestión de minutos, mientras que la construcción del mismo edificio demandará muchos meses. En tal sentido, los proponentes de destruir el sistema "neo-liberal" o economía de mercado aún no nos han dicho por qué se debe destruirlo ni con qué otro sistema alternativo de economía lo sustituirán. Convengamos que una vez desmantelada la economía de mercado será preciso sustituirla con otro sistema económico, tan o más eficaz como el que hasta ahora ha permitido un modesto crecimiento del PIB, romper la barrera de exportaciones por valor de $US 2 mil millones, superavit en la balanza comercial durante dos años consecutivos, reservas de más de 50 trillones de pies cúbicos de gas natural, una agroindustria pujante y reducción del déficit fiscal por la vía del aumento sostenido de la recaudación tributaria.
No pareciera muy racional gastar $US 38 millones en una Asamblea Constituyente para desmantelar las reformas económicas de los Gobiernos del MNR en 1985-1989 y 1993 -1997 que, innegablemente, modernizaron el sistema económico boliviano, si se entiende como tal la articulación de una economía de mercado con el potencial de insertarse eficazmente en la economía global. Es decir, si el MNR no necesitó una asamblea constituyente para dictar el D.S. 21060 y la Ley de Capitalización que privatizó los sectores económicos estratégicos de la economía boliviana, ¿por qué el MAS que controla los tres poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) gracias a una contundente victoria electoral en la que logró la mayoría absoluta de la votación (inédita en los anales de la democracia boliviana desde 1982) requiere de una asamblea constituyente para abrogarlas?
La clave para tener una economía pujante, con tasas de crecimiento que permitan revertir la pobreza (como los casos recientes de la China y la India) es un modelo económico eficiente. Ni China, ni la India, ni Chile necesitaron una asamblea constituyente para lograr un desarrollo económico y social acelerado. ¿Para qué, entonces, la asamblea constituyente?