Santa Cruz | El Deber
Eran apenas adolescentes, pero ya se sentían orgullosos de formar parte del Ejército boliviano. Se trata de los ex combatientes de la guerrilla de Ñancahuazú, "patriotas a morir", como ellos se definen y que nunca se imaginaron que a tan temprana edad se convirtieran en testigos de las guerrillas, en parte de la historia, un proceso, que según ellos, no ha sabido valorarlos ni reconocer lo que hicieron por resguardar a la nación de la intromisión extranjera.
El Deber escuchó los relatos y quejas de siete ex combatientes de Ñancahuazú, que vivieron en carne propia las guerrillas del idealista argentino-cubano Ernesto Che Guevara, que murió a manos del Ejército el 8 de octubre de 1967. El acto que organizó el Gobierno de Evo Morales el 14 de este mes en La Higuera, en conmemoración a la fecha de nacimiento del Che, les cayó como un baldazo de agua fría.
A 39 años de las guerrillas, estos hombres reclaman al Gobierno atención y respeto por lo que hicieron en ese entonces, una pensión vitalicia, una sede social, pero ante todo que la población conozca el otro lado de la historia de las guerrillas, de la que ellos formaron parte.
Para lograr esos objetivos, en la década de los 80 decidieron crear la Confederación Nacional de ex Combatientes de la Guerrilla de Ñancahuazú. En la actualidad, en Santa Cruz están afiliados 500 ex soldados y en todo Bolivia se estima que son 2.600 los ex combatientes.
José Salazar, uno de los "patriotas a morir" y ex presidente de la Confederación, comentó que fue el periodista desaparecido Óscar Zambrana el que les dio cobertura en los medios de comunicación. Gracias a este respaldo, en 1985 crearon su organismo sindical.
Pasaron los años y después de tanto "mendigar" a los gobiernos de turno lograron que en la gestión transitoria de Eduardo Rodríguez Veltzé se apruebe un decreto que los declaraba Beneméritos de la Patria. Sin embargo, este reconocimiento fue considerado insuficiente por el sector, pues esperaban que el Gobierno les creara algún seguro de salud o beneficio social, en reconocimiento al servicio prestado en esa época.
60 AÑOS
Gelacio Peralta, Ramiro Melgar, Nazar Mendoza, Óscar Zegarra y Eloy Padilla, cuyas edades superan los 60 años, recuerdan como si fuese ayer cada instante que les tocó vivir en la época de la incursión del Che en Bolivia.
Consideran injusto que hasta ahora ni el Ejecutivo ni las autoridades departamentales o municipales les pueden dotar de por lo menos un espacio físico para reunirse y realizar sus actividades. "Esta es nuestra oficina", dijo uno de ellos, mostrando un cuarto que su camarada Mendoza habilitó en su vivienda de la calle San Rafael esquina Chilón, zona del barrio Estación Argentina. La anterior sede social, que les fue entregada por Bienes Incautados por la avenida Che Guevara, la tuvieron que abandonar, porque el propietario del inmueble recuperó su vivienda.
Peralta trabaja haciendo mantenimiento en el colegio La Salle. Con lo poco que gana ayuda a sus padres y a su hija, que viven en Tres Cruces.
"Nosotros fuimos llamados por la patria para defenderla, no entramos al cuartel para matar. A otros excombatientes el Gobierno los reconoce económicamente, pero a nosotros no, hasta ex jugadores de fútbol reciben una pensión. Muchos camaradas ya murieron y otros quedaron discapacitados, las heridas de las guerrillas aún nos duelen. Nosotros defendimos a este país, pero nos sentimos defraudados por la indiferencia de la sociedad y del Estado", manifestó Óscar Zegarra, ex combatiente que actualmente trabaja como fotógrafo independiente.