Castel Gandolfo, Italia | AP
El Papa Benedicto XVI elogió ayer a una monja italiana por perdonar a sus asesinos mientras agonizaba, víctima de un ataque que probablemente estuvo vinculado con la ira de muchos musulmanes en el mundo ante las declaraciones del Pontífice sobre el Islam y la violencia.
Benedicto habló a los peregrinos en su palacio veraniego de Castel Gandolfo, donde hoy se reunirá con varios embajadores de países predominantemente musulmanes, en un intento por mitigar la tensión causada por el discurso que pronunció el 12 de septiembre, durante un peregrinaje en su natal Alemania.
Rosa Sgorbati, una misionera italiana que trabajaba en una clínica pediátrica en Somalia, bajo su nombre religioso de Hermana Leonella, fue asesinada en Mogadiscio, el 17 de septiembre, el mismo día en que Benedicto dijo que lamentaba profundamente que sus declaraciones hubieran ofendido a los musulmanes.
El Papa ha dicho que sus declaraciones no reflejaban su opinión personal. "Esta monja, quien por muchos años sirvió a los pobres y a los niños en Somalia, murió pronunciando la palabra: "perdón", dijo el Papa a los peregrinos durante su mensaje tradicional del domingo.
"Este es el testimonio cristiano más auténtico, una señal pacífica... que muestra la victoria del amor sobre el odio y el mal".
En su discurso en la Universidad de Ratisbona, Alemania, Benedicto citó las palabras de un emperador bizantino, quien consideró que algunas enseñanzas del profeta Mahoma eran "malas e inhumanas", particularmente su "orden para propagar la fe mediante la espada". Estas declaraciones encendieron la ira del mundo musulmán.