A raíz de lo que considera insuficiencias en la jurisdicción militar, que no permiten acciones legales del Defensor del Pueblo para garantizar los derechos individuales y colectivos de los conscriptos frente a maltratos psicológicos, denigraciones, vejaciones y abusos físicos que sufren en los recintos castrenses, un diputado del Movimiento al Socialismo ha presentado un proyecto de ley para la creación de una delegación adjunta a ese alto cargo, denominada Defensor del Soldado.
Según el parlamentario, sólo en los últimos cinco años y en circunstancias no aclaradas, fallecieron 20 jóvenes en los cuarteles, mientras que otros 15 resultaron gravemente heridos y ocho fueron víctimas de abuso sexual.
Para nadie es desconocida la violencia que se suele emplear en los tres componentes de las Fuerzas Armadas para supuestamente lograr la hombría de sus reclutas, como tampoco el uso de estos mismos en objetivos ajenos a la institución, generalmente en beneficio de las jerarquías.
Son, asimismo, usuales las ausencias de sanción a los culpables por obra de la legislación y los tribunales sectoriales, ajenos al ordenamiento jurídico común.
De ahí, empero, a que se proponga un Defensor del Soldado, en iniciativa al parecer sin precedente en ningún otro país, querría decir que esas prácticas continúan y se incrementan, o que la justicia militar carece de razón de existir.
Lo más apropiado fuera que sin necesidad de medidas extraordinarias, unas se erradiquen de una buena vez y que la otra cumpla su función a cabalidad.