Agencias.-
Euforia, sensualidad, ritmo, sudor eran el denominador común en las calles de Río de Janeiro, donde millones de espectadores tomaron las calles para celebrar el más explosivo de los carnavales del mundo.
Paralelamente, Panamá y Barranquilla (Colombia) eran otras dos ciudades que exponían al mundo lo mejor de sus costumbres, ritmos y mujeres en la fiesta de la carne.
Desde que el viernes pasado las autoridades municipales de Río de Janeiro hicieron la entrega simbólica de las llaves de la ciudad al dios Momo, Brasil se aprestaba a hablar por los siguientes cinco días sólo dos idiomas: portugués y Carnaval.
Los festejos, que mueven una extraordinaria maquinaria comercial, han estado precedidos de tres semanas de fiestas populares y de los desfiles de los llamados en portugués "blocos".
La celebración del Carnaval genera dos corrientes opuestas: la de miles de personas que huyen de las grandes ciudades hacia los balnearios o casas de campo y la de otros tantos que llegan para participar en los desfiles.
Así, en Río, donde se calcula la llegada de unos 700.000 turistas, hubo serias dificultades en las vías que salen de la ciudad hacia la denominada Región de los Lagos y bajo un calor agobiante los embotellamientos llegaron a más de 30 kilómetros, con miles de carros atascados.
Barranquilla
En Barranquilla, la fiesta comenzó el viernes con la alegría y el espíritu travieso de "Joselito Carnaval" que se apodera de todos sus habitantes y la ciudad se convierte en la pista bailable más grande de Colombia.
Una multitud alegre que ocupó los palcos, sillas y cualquier rincón del Cumbiódromo estará brindándole aplausos y vivas a todos estos protagonistas de la máxima parranda de Curramba.
La Reina del Carnaval, María Isabel Dávila, con su fantasía "Suntuoso amanecer" presidió el desfile a bordo de "Carnaval por el mundo", una de las 22 carrozas del magno evento folclórico.
Panamá
Miles de panameños, a lo largo y ancho de todo el país, se volcaron a las calles para gozar del Carnaval y olvidar sus problemas durante los cuatro días que durará la farsa del "Dios Momo".
El Carnaval de Las Tablas tiene un concepto enteramente enmarcado en el folclore y se ha distinguido tradicionalmente por la rivalidad entre la Calle Arriba y la Calle Abajo, cada una con su respectiva reina, tunas, tonadas burlescas, cantos y culecos (juegos de agua).