Sin embargo de que ideas tan disparatadas como aquella de cambiar el nombre de la República y sus símbolos o introducir la coca en el desayuno escolar caen por su propio peso y, por eso mismo, no merecen comentario, parece oportuno reproducir parte de un estudio realizado por el Centro Latinoamericano de Investigación Científica (Celin Bolivia) en 2003 y que demuestra que las personas que acullican o beben mate de la hoja, están en realidad consumiendo cocaína (El Deber, 25.02.06).
Sostiene el trabajo que al analizar la orina de tomadores de té o mate de coca, así como de acullicadores y adictos a la cocaína, se descubrió que contenía benzoilecgonina, uno de los cuatro metabolitos que suelen encontrarse entre los consumidores de la droga y que permanece positivo durante 72 horas después de depositada en el organismo alguna de las formas mencionadas.
Los resultados de este trabajo fueron publicados el año pasado en la revista Adicciones que circula cuatro veces al año en España, según la versión del matutino cruceño.
Al margen de ello, es evidente que existen otros estudios que ponderan sin reparo las cualidades de la coca, de donde bueno sería que haya una síntesis esclarecedora por conducto de la política de despenalización de la hoja que precisamente alienta el actual gobierno.
Entretanto esto ocurra, habría que preguntarse cuántos padres de familia permitirían que sus vástagos se desayunasen cotidianamente con coca en los establecimientos educativos fiscales.