Los comerciantes que venden cotillón en la calle 25 de Mayo casi Brasil festejaron ayer la fiesta del Señor de Mayo, una celebración que se ha convertido ya en una tradición en el lugar y que, pese a la creencia general, no guarda ninguna relación con la fiesta cívica chuquisaqueña.
"Tenemos esta fiesta desde hace unos ocho a nueve años", explicó José Ayala, uno de los participantes de la fraternidad "Señor de Mayo 25 de Mayo", que cada año danza el baile de la "diablada" como signo de devoción al milagroso señor.
Ayer, alrededor de las 11:45, en un ambiente de devoción, empezó la celebración con una misa en un altar instalado en el lugar. Luego, carros con "cargamentos" de platería y otros elementos de decoración como verduras y muñecas, junto con la diablada recorrieron las calles aledañas con sus coloridos disfraces y globos amarillos y blancos.
"Hacemos el convite, demostraciones de cada grupo. Vamos a dar una vuelta por la Ayacucho, la terminal", indicó María Luz Rojas quien aseguró que todos bailan con mucha devoción.
Luego se realizó un festejo en el que no faltó el baile, la buena comida, ni la bebida, ni por supuesto, el cotillón.
"Cada año todas las tiendas de la 25 de Mayo se organizan para festejar al Señor de Mayo. Somos de todas las cotillonerías, unos 20 comerciantes", explicó Rojas.
Los pasantes que corrieron con los gastos de la fiesta del Señor de Mayo de este año fueron Celia Ayala Gómez y Juan José Ayala.