Tras un contundente paro cívico que obstruyó durante toda la jornada la carretera Cochabamba-Oruro, el Comité Cívico de Quillacollo decidió ayer radicalizar las medidas de presión con la instalación del primer piquete de la huelga de hambre y constantes marchas de protesta hasta recibir una respuesta del Gobierno Nacional a su paquete de demandas regionales, según informó el asesor del ente cívico, Juan Reyes Flores.
El paro que acatado ayer, con piquetes de bloqueos en al menos tres puntos de la carretera, obstruyó los viajes interdepartamentales y paralizó las actividades en Quillacollo, además de perjudicar a gente que se desplazaba hasta la ciudad de Cochabamba o viceversa.
La demanda de los cívicos es un paquete de obras en el que se incluyen un hospital de segundo nivel, una universidad descentralizada, la rehabilitación de la línea férrea, gas domiciliario, participación en el directorio de Misicuni e investigaciones de casos de corrupción e "ítems fantasma" en la Alcaldía Municipal de Quillacollo.
En respuesta, la Alcaldía de Quillacollo, en una Nota de Aclaración, explicó que las demandas de la descentralización de la UMSS, directorio de Misicuni, gas domiciliario y ferrocarril son asuntos fuera de su competencia, mientras que las acusaciones de malversación, corrupción e "ítems fantasma" son "puras mentiras", sin fundamento.
La nota agrega que el informe de confiabilidad por parte del Concejo Municipal aprueba los estados financieros de la comuna con Resolución Municipal 44/06. Sobre los "ítems fantasma", explica que se iniciaron las investigaciones y que las conclusiones serán dadas a conocer en un informe oficial.
Cabildo
Reyes Flores dijo que la determinación de radicalizar las medidas de presión salió de un cabildo abierto que se realizó en la plaza Bolívar con la participación de las organizaciones que apoyaron la medida del paro cívico de 24 horas.
"No hemos recibido ninguna llamada del Gobierno y tampoco nos han visitado el alcalde (Ricardo Mercado) o los concejales para esclarecer las denuncias", señaló.
El paro cívico fue apoyado por los transportistas, comerciantes y otras organizaciones, que bloquearon en tres puntos: la plaza Bolívar, el puente Tacata y el puente Waykuli.
Las flotas que se trasladaban de Cochabamba a Oruro y La Paz quedaron paradas en el kilómetro 12 (Waykuli) de la avenida Blanco Galindo, debido a que los transportistas se apostaron con sus vehículos en este sector para impedir el paso. Los que venían de Oruro, se quedaron por el kilómetro 15 (Tacata).
El presidente del Comité Cívico, Vladimir Álvarez, dijo que desde hace dos meses exigen la presencia de representantes del Gobierno para que atiendan sus demandas regionales.
Agregó que también pidieron al Concejo Municipal de Quillacollo un informe sobre las acusaciones de corrupción municipal.