La inauguración del Cine Center en esta ciudad, la tarde de ayer en espectacular acto, constituye un valioso aporte al desarrollo urbanístico de la capital, así como la provisión de un espacio de sano esparcimiento para su población, más allá de representar una señal de confianza en la economía de la región y el país.
Fruto de una millonaria inversión y de un trabajo febril de empresas constructoras y prestatarias de servicios, la monumental edificación está dotada de salas cinematográficas, restaurantes, salón de juegos infantiles e inclusive la agencia de una entidad bancaria, similares a los de su par de Santa Cruz de la Sierra, donde el capital de origen hispano hizo su primer incursión.
Su ubicación entre las plazas Carlos Quintanilla y Ubaldo Anze de la Recoleta, o entre las zonas sur y norte de Cochabamba, por lo demás, ofrece comodidad a la colectividad, máxime si dispone de una extensa playa de estacionamiento.
Equipos de última tecnología, finalmente, permitirán una suerte de revitalizacón del cine en Cochabamba, después de un largo período de notoria pérdida de interés público para con esta expresión artística.
Un hecho a contrapelo y que no dejó de desconcertar, sin embargo, fue el intento de última hora de algunos concejales que, muy al estilo valluno, pretendieron multar a los realizadores de la obra por supuestamente no haber llenado una formalidad en sus trámites ante la Alcaldía Municipal, extremo que quedará en los registros anecdóticos del campanario.