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PROCREACIÓN | Nació mujer y cambió de sexo, pero conservó los órganos femeninos reproductores. El bebé es fruto de inseminación artificial |
Un hombre podría dar a luz en cuatro meses |
| Agencias | Madrid
Thomas Beatie, de Oregón (EEUU), es un transexual en su quinto mes de embarazo. Si todo sigue bien, en cuatro meses se convertirá en el primer hombre en dar a luz en la vida real, fuera de las pantallas cinematográficas.
"Para nuestros vecinos, mi mujer Nancy y yo no parecíamos para nada inusuales. Nos veían como lo que somos, una pareja feliz y profundamente enamorada. Deseábamos trabajar duro, comprar nuestro primer hogar y formar una familia; nada fuera de lo común. Hasta que decidimos que yo engendraría a nuestro hijo".
Así comienza Thomas su testimonio en la publicación "The Advocate", una revista dirigida especialmente a lectores homosexuales. Su confesión ha dado la vuelta al mundo.
Para cambiar de sexo, algo que hizo hace unos años, Beatie, que nació mujer, se sometió a una operación en la que le quitaron el pecho e inició una terapia hormonal. Sin embargo, mantuvo sus órganos reproductores femeninos.
Pero en una decisión sin precedentes, optó por dejar su tratamiento bimensual de testosterona porque sintió la llamada de la maternidad. Así como suena. Thomas, que es legalmente un hombre desde hace años, ha querido quedarse embarazado.
"Dejé de ponerme las inyecciones de testosterona. Había estado ocho años sin tener la menstruación, así que no fue una decisión fácil de tomar", comenta Beatie en el artículo. "Mi cuerpo se reguló por sí mismo después de cuatro meses y no tuve que tomar estrógenos o progesterona o cualquier otro fármaco que favoreciera la fertilidad para ayudar la concepción", añade.
Su paso al frente, muy meditado, se debe a que su pareja Nancy, con la que comparte su vida desde hace 10 años, tuvo que someterse a una histerectomía en el pasado a causa de una enfermedad.
Las ganas de tener un niño son tan grandes que la pareja piensa que puede vencer todos los obstáculos con los que se han encontrado y va a encontrarse durante la gestación. "Cuando se lo contamos a nuestros familiares se quedaron muy sorprendidos y muchos médicos rechazaron tratarnos", declara Thomas, para quien "tener un bebé no es una necesidad únicamente femenina, sino que es parte del ser humano".
Hace un año, gracias a la inseminación artificial y a un banco de semen, lo que parecía imposible se ha convertido en realidad. "El embarazo es una sensación increíble", afirma.
Discriminación
Beatie lamenta en su testimonio vivir una especie de vacío legal. "Los médicos nos han discriminado, rechazándonos por sus creencias religiosas. Otros profesionales sanitarios rechazan dirigirse a mí como a un varón o reconocer a Nancy como mi mujer. Los recepcionistas se han reído de nosotros. Tampoco algunos amigos y familiares nos han apoyado; la mayoría de la familia de Nancy ni siquiera sabía que era un transexual".
Todo el proceso ha sido, en definitiva, un desafío. Al principio, acudieron a un endocrinólogo experto en reproducción. Varios meses después y tras haberse gastado miles de dólares en pruebas, se encontraron con que el médico no volvería a recibirles ya que su equipo "se sentía incómodo tratando a alguien como yo", explica Beatie en el artículo.
Consultaron a otros ocho especialistas y, un año después de haber tomado la decisión de ser padres, consiguieron el acceso a un banco de esperma.
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