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PIDEN CIERRE | Los colectivos de extranjeros y organizaciones organizan movilizaciones para conseguir el cierre de los CIEs |
Migrantes denuncian maltrato en Centro de Internamiento español |
|  | | Viejeros tramitan su pasaje al exterior en el aeropuerto Viru Viru de Santa Cruz | El Deber | |
La Paz | La Prensa y agencias
“Por no tener papeles la Policía me detuvo y me llevó enmanillado al Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Aluche (Madrid). Pese a que expliqué al director que debía tomar mis pastillas porque tenía tuberculosis, no me creyó y me encerró sin dejar que recoja mis medicamentos del lugar donde vivía”, cuenta Guiller, un inmigrante boliviano que fue deportado desde la capital española el primero de julio. Dice que su celda era fría, sucia y que los policías eran “muy autoritarios”.
“La comida no satisfacía el hambre; sólo nos daban sándwiches de jamón en el almuerzo”.
Luego de 10 días los encargados del CIE enviaron a Guiller a un hospital. Tiempo después de quedar en libertad, fue deportado.
La situación del compatriota cobró revuelo y movilizó a colectivos de inmigrantes y organizaciones que trabajan con ellos y actualmente está siendo investigada por la Fiscalía General de España.
No es la única denuncia contra estos centros creados para recluir a los indocumentados por 40 días como máximo. Allí se ingresa por decisión judicial o a petición de la Policía y se sale para ser expulsado, o en libertad por no haberse podido aplicar la deportación.
Un informe de la Comisión de Justicia e Interior de la Unión Europea de 2007 alertó de las “condiciones de detención innecesariamente severas”e “higiene deplorable” en los centros de Algeciras (que funciona en una antigua cárcel), Málaga (cuya clausura fue exigida por el fiscal) y Fuerteventura (con capacidad para 1010 personas, pero que llegó a albergar a dos mil).
También hay Centros de Internamiento para Extranjeros (CIEs) en Valencia, Murcia, Barcelona, Madrid, Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote Además, la Plataforma de Solidaridad con los Inmigrantes denunció en un libro las precarias condiciones de vida en estos sitios.
El problema empeorará desde 2010 cuando se ponga en vigencia la ley de Directiva de Retorno que establece, entre otros puntos, que el tiempo de detención en los CIEs se aumente de 40 días a 18 meses.
Denuncias
El 27 de noviembre de 2007, internas en Carabanchel, en Madrid, enviaron una carta a la Comisión Europea en la que denunciaban “el trato precario”y las malas condiciones higiénicas en estos sitios. “Cuando nos dan (comida), se encuentran pelos, gusanos, excrementos de ratas y restos de cucaracha”, también denunciaron “casos de maltratos y vejaciones”.
“En los calabozos en la madrugada se escucha como maltratan a los internos y no contentos con el maltrato no les dan de comer durante el tiempo que están allí.
M.R. estuvo encerrada en noviembre del año pasado en Carabanchel y dice que “para las mujeres hay ocho celdas con 44 camas. Cuando estuve, éramos más de 40, pero un mes antes había 60 mujeres.
Dormían hasta en el piso
Un peruano que fue deportado recientemente desde Madrid comentó al periódico Latino que en el centro de Aluche se vivía como si fuera en un régimen carcelario.
Los detenidos duermen encerrados en sus celdas, donde hay camas para cuatro internos y espacio en el suelo para uno ó dos más, que se acomodan en colchonetas.
En el día les encierran y al mediodía les sacan al patio por diez minutos, ahí juegan fútbol con una pelota de trapo. Se permiten visitas diarias, pero sólo se puede recibir a un visitante al día, y no puede establecer conversaciones de más de cinco minutos.
Está prohibido el contacto físico y hay policías que escuchan las charlas.
Los baños se abren tres veces al día por menos de media hora.
Muchos resuelven orinar en botellas de plástico que luego aparecen desperdigadas en el salón común donde los detenidos pasan la mayor parte de la mañana.
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