La Paz | EFE
En un informe, la Fundación Milenio indicó que el avance de la economía es producto del "piloto automático" instalado por las reformas hechas en el pasado y no a logros actuales y que el Gobierno no aprovecha el favorable clima externo para la exportación. El Gobierno niega que no se beneficie de los factores externos y reiteró ayerque la economía del país marcha bien, con un crecimiento del PIB de 4,5 por ciento en el primer semestre y un incremento en las exportaciones.
El director de la Fundación Milenio, Napoleón Pacheco, señaló que existe un clima poco favorable para las inversiones extranjeras, que en el primer semestre del año se situaron en 102 millones de dólares. Esa cifra es mayor a la registrada en 2005, cuando hubo un saldo negativo neto de 24 millones de dólares en inversiones, pero aún está lejos de los niveles de principios de la década cuando sólo en el sector petrolero el dato era de casi 600 millones de dólares.
Pacheco sostuvo que el bajo nivel de inversiones impide a Bolivia aprovechar el "clima externo extraordinariamente favorable" existente en el mundo para la exportación de sus principales materias primas, el gas natural y los minerales.
A su juicio, las pocas inversiones son consecuencia de "la incertidumbre y el avasallamiento del Estado de Derecho" en el país.
EL GOBIERNO DEFIENDE LA ESTABILIDAD
El ministro de Hacienda, Luis Arce, declaró que en la primera mitad de la gestión del presidente Evo Morales se mantuvo la estabilidad, se obtuvo un inédito superávit fiscal, subieron las recaudaciones tributarias, de los depósitos y de préstamos en la banca y se registró un descenso de la inflación.
Según Arce, entre los logros de esta gestión están el descenso en la inflación que hasta agosto pasado se situó en 2,82 por ciento frente al 3,33 por ciento reportado en el mismo mes del 2005, lo que deriva en un mayor poder adquisitivo de los salarios.
Los depósitos en la banca subieron, desde diciembre del 2005 a la fecha, de 2.879 a 2.981 millones; en tanto los préstamos pasaron de 2.595 a 2.697 millones, en ambos casos con un aumento neto de 102 millones.
También se obtuvo un superávit fiscal de 572 millones de dólares (igual a un 5,7 por ciento del PIB), debido a los buenos precios de las materias primas y principalmente al aumento de las recaudaciones tributarias y aduaneras.
Los ingresos por impuestos crecieron en un 46 por ciento, hasta 1.712 millones de dólares, en tanto que las recaudaciones aduaneras se elevaron en un 24 por ciento, hasta 75 millones de dólares.
Gran parte del aumento de las recaudaciones se explican por el Impuesto Directo a los Hidrocarburos, que representa 417 millones de dólares anuales.