El representante en la transición por el MAS y experto en asuntos de seguridad, Juan Ramón Quintana, afirmó que el próximo Gobierno no aceptará ayuda económica condicionada para la lucha contra el narcotráfico por parte de EEUU y eliminará todo tipo de injerencia en la Policía y Fuerzas Armadas, incluidas las acciones militares conjuntas.
"La Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) se ha convertido en un apéndice de la DEA norteamericana con el enorme riesgo que esto implica para la seguridad del Estado. Todos los organismos y capacidades institucionales deben retornar al control gubernamental", afirmó Quintana.
El comandante de la Policía, David Aramayo, en respuesta dijo que lo que existe es un apoyo económico por parte de la Embajada de EEUU, pero no una dependencia directa.
"La Felcn depende del Comando de la Policía Nacional, otro tema es que evidentemente (EEUU) nos da un apoyo importante en cuanto a ciertos requerimientos que se tiene", dijo.
Según Quintana, "la injerencia" se hace latente en los organismos de inteligencia que, en lugar de cuidar la seguridad del Estado boliviano, cuidan la de Estados Unidos.
Según Aramayo, la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo son asuntos comunes de todos los estados y en ese marco se realizan acciones conjuntas, no sólo con Estados Unidos, sino con varios otros países.
En caso de que el Gobierno norteamericano resuelva suspender la ayuda económica, el representante del MAS señaló que Bolivia acudirá a otros mecanismos de financiamiento internacional, como la Unión Europea, Japón, China y otros países que están dispuestos a ayudar a Bolivia, sin ningún tipo de condicionamientos.
Quintana dijo que el MAS está dispuesto a sacar a los militares de las tareas de interdicción y encargará la responsabilidad total del control de la producción, comercialización y consumo de drogas a la Policía, a través de sus organismos especializados.
Además, establecerá una política de seguridad ciudadana, que requerirá la modernización de los recursos de la Policía y la capacitación profesional de sus miembros.
Para frenar la injerencia norteamericana en las FFAA, el MAS reducirá la asistencia militar en todos los campos, creando una doctrina propia, los "plus" que reciben los militares serán pagados por el Estado.
También se mejorará su formación profesional para un adecuado desempeño en la defensa del territorio y riquezas naturales.
"Las FFAA tienen que tener capacidad de defensa del territorio nacional, vamos a respetar el orden institucional y mejorar las condiciones de ascenso, de destino y de administración de personal para sentar soberanía sobre el territorio nacional", dijo Quintana.
Pese a la insistencia, ningún militar se atrevió a hablar sobre la supuesta injerencia norteamericana. En el sector de los jubilados, se limitaron a aclarar que la ayuda militar también la reciben de otros países.
El comandante del Ejército, Marcelo Antezana, dijo que espera que Evo Morales respete la institucionalidad y, en consecuencia, los cargos y jerarquías.
"Nos ha ofrecido hacer mejoras en el presupuesto para los soldados, a la tropa que llamamos; eso va depender de una coordinación y de las autoridades que nombre para Defensa, estoy seguro que las relaciones (con Evo Morales) siempre van a ser buenas.
Antezana dijo que las FFAA continuarán en la línea de defensa de la democracia y al Gobierno legalmente constituido.
El MAS, además de otorgar recursos para su modernización, pretende acabar con la injerencia política y el clientelismo en las FFAA.
"Deben (los militares) ser leales a los ciudadanos, a las leyes, al Estado, al orden constitucional y al Gobierno, y no a los partidos políticos; deben cumplir con su mandato", dijo Quintana, a nombre del futuro Gobierno de Evo Morales.
FFAA son víctimas del clientelismo
Juan Ramón Quintana, ex oficial del Ejército y sociólogo, justificó la actuación de las FFAA durante los conflictos sociales al señalar que una de las características de la institución es el ser obediente de la jerarquía, aunque ello haya sido atravesado por relaciones clientelares.
"Han tenido una conducta muy controvertida respecto a la autoridad política. Los gastos reservados fueron una herramienta política de dominio sobre los mandos para que la institución militar garantice el orden neoliberal; por ello, se alejaron de su papel en la defensa de los recursos naturales, durante estos últimos años, y priorizaron el orden interno y público", señaló.
Sin embargo, destacó su contribución en la consolidación del sistema democrático y su acercamiento a la sociedad civil, particularmente en el área rural, a diferencia de otras fuerzas armadas latinoamericanas que se identificaron con el autoritarismo.
El comandante del Ejército, Marcelo Antezana, dijo que lo único que hicieron fue mantener el sistema democrático.
"El poder militar debe estar subordinado al poder civil y el poder civil, a través de su clase política, es el que debe manejar el país, a toda la sociedad, incluidos, nosotros (los militares)", afirmó.
Antezana dijo pertenecer a una nueva generación de militares, que pretende acabar con la injerencia política y lograr la institucionalización.
Manifestó que las FFAA no están interesadas en cuidar el orden interno, pero en caso de que el Presidente lo pida, deben obedecer.