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COLEGIO DE COMUNICADORES | Reconfiguración del poder y tendencias sociales en Bolivia | | Por: J. Eduardo rojas | | Sucesos violentos y manifestaciones públicas de agrupaciones informales en el país, son muestras del incremento paulatino de la convivencia cotidiana con actores y escenarios de intimidación; reflejados en frecuentes denuncias de linchamientos, asaltos, atracos, ajustes de cuentas y también en reacciones colectivas que usan la fuerza por cuenta propia.
Paradójicamente, las explicaciones públicas y privadas, se remiten a la simple denuncia ante algunas autoridades e instituciones públicas, o a la estrafalaria cobertura mediática, mientras la ciudadanía observa perpleja y en silencio cómo se agrava la vulneración de la vida pacífica. Siendo este un momento oportuno para analizar las tendencias sociales que implican (entiéndanse como proyectos de sociedad).
Las prácticas públicas violentas son evidencias de los procesos de reconfiguración del ejercicio de poder: si en los viejos enfoques se privilegiaba la presencia "in situ" de los actores, ahora se privilegia la ausencia, la invisibilidad y la fugacidad de quienes lo ejercen. El supuesto: nuevos actores y prácticas de poder podrían asumir el control paulatino de la sociedad, si es que no se trabaja de inmediato en la interiorización y consolidación de principios básicos de convivencia en sociedad. Pues pareciera que hay una tendencia a la conformación e institucionalización de grupos de poder que tienen mayor eficiencia, eficacia y capacidad de gestión que el mismo Estado, sustentados en la cada vez mayor legitimidad y efectividad de la informalidad ingresando en la categoría -propuesta por la investigadora mexicana Rossana Reguillo- de "agrupaciones para-estatales".
Las evidencias: una asociación de gremiales en La Paz que además de pedir la caída de las autoridades municipales, grita por las calles: "muera el vencimiento del pago de deudas… ¡Que mueeeeera!" . Frecuentes enfrentamientos entre contrabandistas y agentes del COA que demuestra su poderío y capacidad de enfrentamiento "en defensa" de sus productos ilícitos (en Internet es interminable la cantidad de notas de prensa). La proliferación de grupos de seguridad privada en todos los departamentos, reforzando la idea de que la policía nacional no cumple sus funciones (cosa que es cierta, debido a los insuficientes recursos, capacidad de cobertura del personal y su cultura institucional). Además, ya es común ver en las puertas de algunos colegios en Cochabamba (tal vez en otras ciudades), cómo los asaltantes advierten a sus víctimas que deben conseguir "protección" para evitar atracos. Y en otro ejemplo, nadie puede contradecir que la modalidad más efectiva de trabajo es la informalidad y el mercado de la piratería; por lo que no es difícil imaginar que articulando necesidades y modalidades de empleo actual las próximas nuevas ofertas de (auto)empleo sean por concepto de "servicios de protección".
Por eso, es importante analizar las tendencias y propuestas de fondo que implican las prácticas de violencia para la sociedad boliviana, sabiendo que existe un ambiente favorable para la consolidación de grupos de poder paraestatales en los escenarios de vida cotidiana. Las respuestas, requieren de un enfoque complejo: es necesario trabajar en la construcción y práctica de principios de convivencia social en el marco de la diversidad cultural y el ejercicio de los DDHH. Y en lo que le toca de esfuerzo a toda la ciudadanía, es indispensable asumir con ética y responsabilidad todas nuestras prácticas cotidianas.
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