Bogotá | Agencias
Más de 27 millones de colombianos están llamados hoy a las urnas para elegir a su nuevo presidente. De entre los seis candidatos destaca Álvaro Uribe, que aspira a la reelección y es favorito en las encuestas con un 53 por ciento de los votos.
Para evitar posibles altercados durante la jornada electoral, las autoridades colombianas han decidido prohibir la tenencia de armas así como la venta y consumo de bebidas alcohólicas desde las seis de la mañana de ayer hasta la misma hora de mañana.
El desarrollo de la campaña electoral se ha visto ensombrecido por la negativa de Uribe a acudir a debates públicos con sus rivales, lo que ha deslucido una campaña en la que lo más destacado ha sido la unión de las guerrillas de izquierdas en la apuesta por un candidato alternativo al actual jefe del Ejecutivo.
Uribe, a quien los sondeos sitúan como el principal favorito, ha sido calificado por la prensa durante la campaña como "presidente-candidato", por las muchas posibilidades que tiene de repetir victoria electoral. Aunque no ha hecho propuestas nuevas, ofrece mantener como ejes la "seguridad democrática, la transparencia y la reactivación económica y social".
A los comicios se presenta por tercera vez como candidato el ex ministro liberal Horacio Serpa, derrotado por Uribe en 2002, y en 1998 por el conservador Andrés Pastrana. Serpa, que hace pocas semanas figuraba segundo en las encuestas, cedió terreno a favor del jurista Carlos Gaviria, candidato por la coalición de izquierdas Polo Democrático Alternativo.
Los dos principales oponentes de Álvaro Uribe no han dudado en denunciar presiones de los paramilitares a favor de su reelección y han advertido de un posible fraude, aunque se abstuvieron de revelar detalles. "Tenemos que estar vivos, alerta y con el ojo abierto porque si nos dormimos, nos vuelven a tumbar las elecciones", dijo Horacio Serpa.
El ministro del Interior, Sabas Pretelt, indicó que "no ha habido fraude en las elecciones presidenciales anteriores ni lo va a haber en éstas", y recordó que misiones de la Organización de Estados Americanos y de la Unión Europea vigilarán el proceso.
Unión de las guerrillas
Las guerrillas izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) se han unido en la apuesta por un candidato alternativo al presidente Uribe. La previsible continuidad del gobernante, según todas las encuestas, ha llevado a ambas organizaciones a cambiar drásticamente sus posturas electorales.
En contraste con el pasado, cuando daban preferencia al sabotaje, las FARC invitan ahora "a quienes tengan la determinación de acudir a las urnas a depositar su voto por la propuesta más consecuente de paz y de diálogo".
Después de varios años defendiendo la abstención, el segundo grupo rebelde del país, el ELN, apoya ahora una "propuesta política que incluya a las mayorías nacionales".
En los dos casos se trata de una estrategia para frenar a Uribe, el disidente liberal que obtuvo la presidencia en la primera vuelta de 2002, con un discurso radical contra los insurgentes que plasmó en su política de "Seguridad Democrática".