Sucre | Correo del Sur.- Para el secretario Ejecutivo de la Federación de Empresarios Privados de Chuquisaca, Juan Luis Gantier, el 21060 vino con aspectos positivos y negativos. Ahora, cuando la realidad es diferente y el decreto parece estar desfasado, también es necesario reconocer que se carece de una cultura empresarial para buscar el desarrollo regional.
Consideró que, sin lugar a dudas, un aspecto positivo fue el control que le puso a la inflación que vivía el país y la estabilización de variables macroeconómicas.
También destacó la disminución del déficit fiscal y la capacidad de su control.
A decir de Gantier, la hipótesis de la norma legal consistía en achicar el Estado para que más actividades sean realizadas por el sector privado.
Esta política trató de afianzarse con la capitalización y la privatización que también trajeron consigo ventajas y desventajas. Se atrajo mayores capitales e inversión directa para potenciar sectores como el hidrocarburífero.
En cuanto a los aspectos negativos del 21060, se puede mencionar que este Decreto no logró modificar la inserción del país en la economía global. Aunque se diversificaron las exportaciones de otros productos no tradicionales, y se sigue exportando materias primas.
Tampoco se notó un encadenamiento, según Gantier entre el sector moderno de la economía con sectores tradicionales como la manufacturas, la agricultura, entre otros. Estos sectores que son importantes generadores de empleo no fueron insertos en el modelo y sólo se generó mayor desempleo.
Pensar en un nuevo modelo para Gantier, demandaría que el Estado brinde condiciones y regule ciertos sectores, es decir, que tenga algunos niveles de intervención pero en base a propuestas serias, fijadas con claridad y con mayor capacidad de planificación.
El entrevistado sugiere que en esta línea se racionalice la intervención estatal y se diseñen políticas para las regiones con menor desarrollo relativo; por otra parte, sugiere que la descentralización debe practicarse sobre la base de un equilibrio regional.
Un nuevo modelo debería partir de una intervención estatal planificada pero también fomentar la libertad de mercado y de la inversión con seguridad jurídica y garantías, además de no descuidar el área provincial con políticas de desarrollo rural.
Gantier enfatiza en que a todos estos factores que tienen que ver con un modelo económico también debería sumare un cambio de actitud de los bolivianos para que se pueda desarrollar principios de cultura y ética empresarial, es decir, una contraparte de la sociedad.