Categorizar los seis restaurantes turísticos no fue casual, ya que para acceder a esta nominación cada uno de los establecimientos tuvo que someterse a una minuciosa inspección, según indica la Ley 2074 de turismo.
Salvador Lobo, jefe de la Unidad de Turismo de la Prefectura, explica que hoy en día estos centros turísticos son el orgullo cochabambino porque al margen de ofertar el variado menú khochala y nacional también se constituyen en una vitrina de la gastronomía turística departamental.
La calidad con que son preparados las comidas no es sinónimo de garantía, toda vez que para subir al rango de turístico es necesario poseer una serie de requisitos como el tener ambientes apropiados, instalación adecuada para el funcionamiento de la cocina, salidas de emergencia, extinguidotes, despensas especiales para los productos.
Los centros gastronómicos que deseen ascender a esta categoría necesariamente deberán cumplir con cada una de las exigencias establecidas por ley, ya que sin ello ningún establecimiento puede denominarse restaurante turístico, explica el jefe de la Unidad de Turismo de la Prefectura.
Sabidos que la gastronomía valluna es diversa, también los ofertares son diversos ya que a la fecha no se sabe exactamente sobre la cantidad de recintos gastronómicos que funcionan en la ciudad de Cochabamba y en las principales provincias aledañas.
Informes al respecto indican que existe más de un centenar de restaurantes, quintas, fondas o pensiones que están afiliadas a la Cámara de Empresarios de Restaurantes y Ramas Afines (Cerac); sin embargo, otras no.
En medio de estos centros gastronómicos existen un sin fin de acogedores recintos que merecen ser nominados como restaurantes turísticos, empero por desconocer la categorización no iniciaron sus trámites.