Bagdad | Ap.- Cinco importantes funcionarios suníes del gobierno iraquí emitieron ayer una declaración de rechazo a un proyecto de constitución preparado por chiíes y curdos, propinando así un grave revés a los esfuerzos de último minuto por redactar un documento que tenga el respaldo de todos los grupos étnicos y políticos del país.
Poco antes de esa declaración, los negociadores suníes ofrecieron sus propias propuestas para las cuestiones del federalismo y el trato que debe darse a los ex dirigentes del Partido Baath, al tiempo que los diplomáticos norteamericanos procuraban concertar un acuerdo, en vísperas de una sesión parlamentaria destinada a examinar y aprobar el texto.
Los funcionarios de Estados Unidos presionaban a las delegaciones chiíes, curdas y suníes para que llegasen a un consenso, de modo que los delegados puedan presentar ante la Asamblea Nacional un documento aceptable para todos, lo cual aumentaría sus posibilidades de ser aprobado por los electores en un referéndum señalado para el 15 de octubre.
Los líderes chiíes y curdos ya han aceptado el borrador, pero toda aprobación parlamentaria por encima de las objeciones de la minoría suní sería un grave revés para las esperanzas del presidente George W. Bush de lograr una nueva constitución capaz de disuadir a los suníes de incorporarse a la insurgencia y de acelerar el regreso de las fuerzas norteamericanas.
La declaración fue emitida por los ministros de Cultura, Nouri Farhan al-Rawi; de Asuntos de Mujeres, Azhar Abdel-Karim; de Asuntos Provinciales, Saad al-Hardan; de Industria, Osama al-Najafi; y por el viceprimer ministro Abed Mutlaq al-Jbouri.
Los puntos que consideran inaceptables son el reparto de puestos de gobierno por sectas religiosas específicas, la postergación de una decisión sobre el federalismo "a un período del futuro", el otorgamiento de un estatus especial a los curdos y la eliminación de toda mención del partido Baath de Sadam Husein.