La llamada telefónica del agobiado presidente ecuatoriano Alfredo Palacio solicitándole ayuda a Hugo Chávez para reanudar las exportaciones petroleras afectadas por las huelgas que paralizaron a la industria ecuatoriana, no pudo haber sido más oportuna para el venezolano.
Al día siguiente, desde La Habana con Fidel Castro al lado, con su acostumbrado histrionismo Chávez anunciaría al mundo el préstamo del petróleo crudo sin intereses al Ecuador. Deslizando, sin disimulo, que le gustaría ver a Ecuador en la OPEP o en Petroandina.
Que el Presidente ecuatoriano acuda a Chávez para solucionar sus problemas en vez de a Estados Unidos es significativo. Evidencia el desencanto con George W. Bush y confirma el éxito de la política exterior de Chávez.
"Su rechazo al unilateralismo, y sus encuentros con diversos centros mundiales de poder, le han permitido a Chávez insertarse con éxito en la corriente de la defensa de la multipolaridad," me dice desde Caracas el respetado comentarista de la realidad venezolana Teodoro Petkoff. La desatención estadounidense a la problemática de la región y los altos precios del petróleo le han permitido a Chávez comprometer a sus vecinos hemisféricos con una ingeniosa política exterior basada en la dádiva aparentemente generosa. Como se demuestra, por ejemplo, con el acuerdo petrolero llamado Petrocaribe, que suministra petróleo con enormes descuentos a las naciones del Caribe y a las del istmo centroamericano, así como otros contratos futuros con las naciones andinas y las del sur del hemisferio.
En Argentina, la estrategia de Chávez es impecable. Se congracia con la población y el gobierno comprándoles bonos de deuda en un momento clave. Firma contratos millonarios para intercambiar productos industriales argentinos por combustible venezolano. Y luego se asegura el apoyo incondicional de los obreros de los astilleros argentinos firmando un contrato millonario para la construcción de buques de transporte petrolero venezolano.
A los uruguayos les promete la construcción de una refinería de mil millones de dólares y a los brasileños contratos industriales por más de dos mil millones de dólares. Cuba, finalmente ha podido resolver la ausencia de su antiguo benefactor, la Unión Soviética, y ahora intercambia médicos y maestros cubanos por petróleo venezolano.
Y mientras esto sucede, enfangado en Irak y Afganistán EEUU sigue sin prestarle atención a su propio hemisferio. Este mes, dos encuestas de opinión mostraron que finalmente la mayoría de los estadounidenses piensan que la guerra en Irak fue un error y creen que el reto externo más grave que enfrentan es la relación con el Islam y si bien no saben qué hacer para resolverlo todo indica que la presión aumenta para obligar a un cambio en la política exterior.
En Venezuela, la popularidad de Chávez sigue siendo alta aunque a su gobierno se lo considera corrupto e ineficaz. No hay, sin embargo, encuestas que midan la satisfacción de los venezolanos con la política exterior de Chávez. ¿Hasta qué punto apreciarán su solidaridad con otros países cuando los datos del gobierno muestran que a pesar de las inversiones en programas sociales, en los seis años que Chávez lleva en el poder la pobreza ha aumentado?
La pregunta obligada es si a los venezolanos les parece bien que su Presidente sea candil de la calle y oscuridad en su casa.
El autor es editorialista de Los Angeles Times