Hay un dicho en inglés que dice: mientras más cambian las cosas, más se mantienen iguales. Nunca me gustó mucho ese dicho porque no le encontraba sentido. Bueno, resulta que su sentido se hace evidente cuando uno mira las cosas con un enfoque medio "desenfocado", como cuando se intenta mirar una de esas imágenes en tres dimensiones desenfocando la vista hasta que una imagen emerge del cartón. En este país se viene hablando de cambio (y los más radicales hablan de revolución) desde el año 2003, específicamente desde la renuncia del entonces presidente Sánchez de Lozada. De hecho, se habla de "cambio radical" desde antes, cuando se instaló el nuevo Congreso Nacional y el partido de Evo Morales era la segunda fuerza política de esa institución. Pues, desde mi punto de vista desenfocado, y a la luz del dicho que les comenté más arriba, creo que las cosas han cambiado menos de lo que hubieran cambiado si no hubiésemos tenido tantas "casi revoluciones" y cambios fundamentales en la política del país. Veamos:
1. El Parlamento más diverso de nuestra historia, con más representantes indígenas que nunca antes, el que debió abocarse a legislar de forma coherente con los intereses de los sectores subrepresentados y excluidos del país resultó ser extremadamente parecido a todos los parlamentos anteriores: bastante mediocre, transfugio a la orden del día y la inoperancia de siempre.
2. Cuando salió Sánchez de Lozada, el nuevo presidente, Carlos Mesa, expresó su decisión de hacer gobierno como no se había hecho nunca antes: sin partidos políticos y sin corrupción. Sin embargo, un artículo de la revista Datos del mes de agosto revela casos de corrupción y falta de ética en las designaciones de diplomáticos durante la gestión de Mesa, con énfasis en el favoritismo hacia militantes de los detestados "partidos políticos tradicionales". Esto es: más de lo mismo.
3. Desde que se cambió la Ley Electoral para dar cabida a las agrupaciones ciudadanas y así desbaratar el monopolio de los partidos políticos y "democratizar" (je, je) la democracia, escucho el mismo eslogan todos los días: "ahora la democracia... es diferente". Sin embargo, sucede que para lo único que sirven las famosas agrupaciones ciudadanas es para "ponerse a la orden" de distintos partidos y/o políticos tradicionales. ¡Parece broma! Tal agrupación apoya a Tuto, la otra a Doria Medina, la de más allá simpatiza con Evo...
Mientras más se habla de cambio, más se me hace evidente que no hay tal.