Washington | Efe
El accidente aéreo que costó ayer la vida a 49 personas en Estados Unidos agrava la crisis de la aviación, y se suma a los complots desarticulados, los vuelos desviados y las fuertes medidas de seguridad de los últimos meses.
El siniestro se produjo alrededor de las 6:00 hora local (10:00 GMT) poco después del despegue del vuelo 5191 de Comair, una aerolínea regional filial de Delta Airlines, desde el aeropuerto de Bluegrass, en el estado sureño de Kentucky.
El CRJ-200, un pequeño aparato de motores gemelos fabricado por la canadiense Bombardier, se dirigía hacia Atlanta (Georgia) con 50 personas a bordo: 47 pasajeros y tres miembros de la tripulación.
Sólo uno de los miembros de la tripulación, el primer oficial James Polehinke, logró sobrevivir a la tragedia.
Polehinke se encuentra hospitalizado en estado "crítico" en el Hospital de la Universidad de Kentucky, confirmó en rueda de prensa, Don Bornhorst, presidente de Comair.
Según un portavoz de la Asociación Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), el avión salió de la pista más corta, la número 26, en lugar de hacerlo de la pista 22, que tiene la longitud suficiente para que el aparato hubiese alcanzado la velocidad necesaria para el despegue.
Las autoridades han descartado también que el tiempo -ligeramente lluvioso en el momento del suceso- haya provocado el accidente del avión, que sufrió un incendio tras estrellarse.
El directivo de Comair aseguró que la compañía, que cuenta con 6.400 empleados y opera 850 vuelos diarios a 108 ciudades, había realizado el mantenimiento obligatorio del avión y que la última inspección tuvo lugar el sábado.
El CRJ-200, adquirido por la filial de Delta en 2001, tenía 14.500 horas de vuelo, "en línea con un aparato de esa antigüedad", dijo el ejecutivo de la aerolínea, que se mostró visiblemente afectado durante su comparecencia ante los medios.
Un portavoz de la policía de Lexington confirmó que las autoridades investigan si el avión despegó desde la pista más corta -de sólo un kilómetro de longitud- y descubrió el error cuando ya era demasiado tarde.
Según expertos en aviación, el CRJ-200 necesita entre 1,3 y 1,5 kilómetros de pista para despegar. La principal pista de Bluegrass mide 2,1 kilómetros.
Bornhorst no quiso abordar teorías aún no confirmadas e indicó que la prioridad de su compañía es apoyar y ayudar a los familiares de las víctimas que han empezado a llegar a Lexington, donde se encuentra ubicado el aeropuerto Bluegrass.
Por lo demás, el accidente registrado pone fin al periodo bautizado como "el más seguro en la historia de la aviación estadounidense".
Trágicos accidentes aéreos
Desde el 12 de noviembre de 2001, cuando un avión de American Airlines se estrelló en el barrio neoyorquino de Queens y ocasionó la muerte a 265 personas -cinco de ellas transeúntes- no se había producido un siniestro de gran envergadura en Estados Unidos.
El número de víctimas en las escasas catástrofes aéreas desde esa fecha había sido muy inferior.
Veintiuna personas murieron en enero de 2003 en un avión de Air Midwest que se estrelló poco después del despegue en el aeropuerto Charlotte/Douglas (Carolina del Norte).
En diciembre del año pasado, un hidroavión operado por Ocean Airways se estrelló en Miami Beach y ocasionó la muerte a los 18 ocupantes del aparato.
Pese a que los accidentes son escasos, las aerolíneas viven en un estado de alerta permanente ante la omnipresente amenaza terrorista.
El complot para atentar contra aerolíneas estadounidenses que desarticuló la policía británica en fase avanzada en Londres el pasado julio es una de las pruebas más palpables de los riesgos que enfrenta el sector.
El viernes, las autoridades federales de Estados Unidos desviaron varios vuelos y aumentaron las medidas de seguridad en varios aeropuertos debido a siete incidentes separados.