Sigo cumpliendo responsablemente la misión de "controlar" a los asambleístas de la Constituyente para tratar de salvarla del empantanamiento, labor que me ha sido encomendada por el Movimiento Social "Constitución y Folclore". De acuerdo a instrucciones, debo enterarme de todos los pasos que dan los asambleístas, de las sesiones que realizan los diversos sectores, y también de sus reuniones sociales que realizan por las noches en modestos locales de la periferia capitalina.
Grande fue mi sorpresa cuando la otra noche me encontré con Nixon Titirico, jefe del movimiento social "Constitución y Folclore", con quien nos reconocimos después de muchos años sin vernos habiendo sido amigos íntimos en nuestra lejana niñez, cuando éramos vecinos en la zona Jaiwaycu (Cochabamba) al que llamábamos el Hawai Cochala, en uno de nuestros alardes imaginativos.
Nos abrazamos con gran cariño y no pude menos que manifestarle mi admiración por el sitial que ahora ocupa Nixon Titirico, Jefe de un movimiento social tan importante como "Constitución y Folclore". Titirico me contó que sólo había podido llegar hasta el Quinto Curso de Primaria, pero que había tenido la suerte de conocer a Evo Morales en unos carnavales de Oruro, cuando ambos simpatizaron y Titirico le dijo "Tú llegarás muy arriba, Evo, y la gente hablará mucho de ti", cumpliéndose el pronóstico.
Nixon Titirico me preguntó qué había hecho yo desde que dejé de vivir en Jaiwaycu y nos separamos, diciéndole brevemente: "sabes, Titirico, la vida me trató muy mal y sólo he llegado a ser periodista, un oficio mal pagado que me ha obligado a hacer de todo pues soy comerciante informal, tengo mi quiosco donde vendo de todo desde ropa interior para señoras, dinamita, coca y Viagra; también he sido cachascanista pero me expulsaron de la Federación de Lucha Libre por haberle mordido los dindirindongos al Hombre Montaña que se había sentado encima de mi cara. Pero ahora estoy feliz por estar en "Constitución y Folclore", movimiento social que tú dignamente diriges".
Brindamos por la amistad y aproveché el tiempo para contarle que el Canciller Choquehuanca anda diciendo que en el Barrio Sur de La Paz lo escupían y lo humillaban sus vecinos blancoides al verle un niño pobre y morenito, lo cual me parece una exageración porque yo cuando era niño guapo y mestizo, como la mayoría de los bolivianos, tuve muchas veces mi amigo llokalla al que quise de verdad como a mi mejor compañero de juegos infantiles.
Con vehemencia le dije a mi amigo Nixon Titirico: "¿Acaso no fuimos grandes amigos cuando éramos vecinos en Jaiwaycu y nunca hablamos de prejuicios raciales ni del color de nuestras caras?
Ya con algunos tragos en la cabeza, Nixon Titirico me dio la razón preguntándole: "quién no ha tenido un amigo llokalla en Jaiwaycu o en el Barrio Sur de La Paz, o en el Parque Riosinho, o en las zonas de Sopocachi o Miraflores?"