Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha comenzado a sumir desde ayer el "control total" de los hidrocarburos, que representan una cuarta parte del PIB del país.
Desde su fundación en 1936, YPFB ha sido uno de los pilares del presupuesto boliviano, primero por los depósitos de petróleo y después por los grandes yacimientos de gas natural en el sureste y centro del país (los segundos de Suramérica, tras Venezuela).
La nacionalización de los hidrocarburos aprobada en mayo pasado es la tercera de Bolivia, tras la expropiación en 1937 de los bienes de la Standar Oil y la de 1969 contra la Gulf Oil, ambas empresas de Estados Unidos, y en los tres casos el control de los hidrocarburos se entregó a YPFB.
La petrolera estatal surgió como consecuencia directa de la Guerra del Chaco (1932-1935), que enfrentó a Bolivia con Paraguay por las reservas de petróleo en esa región del centro de Suramérica.
En el tercer decenio de sus actividades, YPFB confrontó factores adversos que hicieron bajar su producción y, en consecuencia, sus ingresos, por el alza de los costos de operación y los bajos precios en el mercado interno.
También ha tenido, a lo largo de su historia, numerosos incidentes por corrupción e incompetencia administrativa.
Con la tercera nacionalización, YPFB vuelve a ser la protagonista principal del negocio de los hidrocarburos en Bolivia, con el monopolio de su comercialización en el país y para el exterior.