Para los europeos, los vuelos confidenciales de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) y el secuestro de sospechosos de terrorismo en su territorio hasta unos días era un secreto a voces, enriquecido casi a diario por la prensa con nuevas denuncias.
Algunas denuncias se conocieron en septiembre del año pasado, cuando el periódico londinense The Guardian publicó la posible existencia de prisiones secretas de Estados Unidos en varios países, entre ellos del Viejo Continente.
Pero ese detalle sólo fue la punta del ovillo de lo que se convertiría en un gran escándalo, implicaría a gobiernos europeos que guardaron distancia, mostrándose ignorantes de lo que sucedía, aunque al parecer estaban al tanto de los acontecimientos.
En noviembre de 2005, el periódico The Washington Post reveló que aviones fletados por la CIA usaron aeropuertos europeos para secuestrar a sospechosos de terrorismo y trasladarlos a prisiones clandestinas, donde eran interrogados.
A partir de entonces se armó tremendo lío al negar algunas administraciones europeas que tuvieran conocimiento de esas actividades.
De esa suerte, Alemania pidió aclaraciones a Estados Unidos durante el viaje a Washington de su ministro de Relaciones Exteriores, Frank Walter Steinmier.
Las explicaciones se transfirieron para la visita que en diciembre pasado realizó la secretaria de Estado Condolezza Rice a territorio europeo.
Entonces, Rice presentó a su país como cumplidor de los compromisos y los derechos humanos en un intento por desmentir las violaciones que se le atribuían por las actividades ilegales de la CIA.
Según Associated Press, en su encuentro con la Canciller federal alemana, Angela Merkel, reconoció que la CIA secuestró por equivocación a Jaled al Masri, alemán de origen libanés.
Esa admisión se convirtió en una de las mayores evidencias de los plagios de la Agencia Central de Inteligencia.
Pero en reunión con sus homólogos europeos, Rice asumió otra actitud y el tema pareció cerrarse y todos quedaron complacidos.
Masri denunció que fue secuestrado en Macedonia, encapuchado y luego trasladado a Afganistán, donde fue humillado y torturado en una prisión clandestina durante cinco meses, para luego ser liberado en Albania.
A pesar de esa revelación y de la preocupación del Gobierno por su caso, lo que más llamó la atención de la opinión pública fue que un alemán supuestamente llamado Sam interrogó a Masri en Afganistán.
Hasta el momento la verdadera identidad de Sam se desconoce y también para qué servicios de inteligencia trabaja.
Las preocupaciones sobre ese ir y venir de la CIA levantaron polvos en el Consejo de Europa (CE), que designó al eurodiputado suizo Dick Marty al frente de un equipo para investigar esas actividades, las cuales calificó de ilegales.
El Parlamento Europeo (PE) se movió en la misma frecuencia, pero para sorpresa de algunos crédulos, el ex secretario de Estado norteamericano Colin Powell puso al desnudo la hipocresía europea.
Al descubierto doble moral de algunos países
Powell afirmó que para los gobernantes no era nada nuevo el uso de sus aeropuertos, los secuestros de los sospechosos y las llamadas cárceles clandestinas en ese territorio
Marty comenzó su labor, al parecer, con mucho interés, para acabar acusando a los gobiernos europeos de hipócritas, de mantener una doble moral y calificar de inverosímil que desconocieran lo que ocurría en su jurisdicción.
En unas conclusiones preliminares, el eurodiputado precisó que algunos toleraron las actividades ilícitas de la CIA y otros simplemente se hicieron de la vista gorda, mirando hacia otro lado.
El eurodiputado suizo reveló que más de 100 personas fueron secuestradas por sospechosas y transportadas a centros de torturas, donde se violaron sus derechos humanos.
USARON LÍNEAS AÉREAS "TRUCHAS"
Despachos de prensa indican que la CIA usó empresas "truchas" o de pantalla para realizar más de 1.000 vuelos por Europa y trasladar a sospechosos de terrorismos de forma ilegal. Además de esos vuelos, la Agencia operó otros 600 temporalmente, realizados al manipular el Gobierno estadounidense acuerdos comerciales para trasladar a las personas violando las leyes internacionales.
Con ese modo de operar se desconoce la cantidad de sospechosos secuestrados y transportados a prisiones secretas en otros estados para ser sometidos a interrogatorios y torturas.
Según publicaciones de la cadena de radio y televisión londinense BBC, esas revelaciones las hizo una Organización No Gubernamental en una denuncia basada en testimonios de detenidos.
Con la utilización de las empresas privadas de pantallas, la CIA explota un vacío jurídico que permite a los aviones privados aterrizar en aeropuertos extranjeros.
En el documento, Amnistía Internacional denuncia que de esa manera evade Estados Unidos el trámite internacional que obliga a los gobiernos a informar a los países donde se dirigen los vuelos de inteligencia, militares y de estado.
También se insta a las autoridades aéreas a verificar el uso que se les da a los aparatos que se alquilan y se llamó a los gobiernos europeos a no convertirse en cómplices de esas violaciones de los derechos humanos.
Como evidencia se refirió a un aparato que voló más de 100 veces a la base naval de Guantánamo, territorio cubano ocupado.
Pero también hizo alusión al secuestro en Italia de Abu Omar, su posterior transportación a Alemania y luego a Egipto.
Europeos deciden romper el secreto
Tardíamente
Los investigadores del Parlamento Europeo el miércoles 26 de abril recién se atrevieron a reconocer que la CIA realizó más de 1.000 vuelos desde 2001.
Traslados
Legisladores que investigaron presuntas actividades ilegales de la CIA en Europa dijeron que incidentes en los que presuntos terroristas fueron entregados a agentes estadounidenses no serían aislados, y que los sospechosos eran con frecuencia transportados por los mismos aviones y grupos de personas.
Testimonios
Los legisladores de la Unión Europea presentaron un informe preliminar sobre los hallazgos, tras examinar datos proporcionados por Eurocontrol, la agencia de seguridad aérea de la UE. También obtuvieron testimonios de individuos que denunciaron haber sido secuestrados y torturados por agentes estadounidenses.
Violaciones
Los datos indicaron que aviones de la CIA realizaron numerosas paradas en territorio europeo que nunca fueron declaradas. Eso viola un tratado de aviación internacional que exige a las aerolíneas declarar la ruta y las escalas de aviones que realizan una misión policial, dijo a EFE el legislador italiano Giovanni Claudio Fava.
VISITAS A EUROPA
Aterrizajes en Dubrovnik
Las autoridades de Zagreb confirmaron que hubo aterrizajes de aviones de la CIA el año pasado en Dubrovnik, pero dicen no tener conocimiento de que hayan transportado a sospechosos de terrorismo.
El jefe del Departamento de la policía aérea y marítima del Ministerio del Interior, Zoran Niceno, confirmó a EFE que un "avión civil supuestamente de la CIA aterrizó el 23 de abril del año pasado" en el aeropuerto "Chilipi" de Dubrovnik, con ocho tripulantes.
El avión estaba anunciado como vuelo privado y "no había razones de sospecha alguna", de modo que la Policía no realizó controles especiales.
Niceno agregó que cuando el avión partió llevaba siete pasajeros adicionales, "tampoco sospechosos", probablemente ciudadanos de Estados Unidos.
4 aeropuertos españoles
La CIA utilizó también los aeropuertos de Barcelona y Málaga. La revelación fue producto de una investigación de Amnistía Internacional sobre las denominadas "rendiciones contra la guerra el terrorismo".
Aviones fletados por la CIA utilizaron los aeropuertos de Barcelona y Málaga, y no sólo los de Baleares y Canarias, como había dicho el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, en el Congreso el 24 de noviembre.
El canciller español erró además el destino de uno de los aviones: confundió el aeropuerto de Orebro (Suecia) con Bagdad (Iraq) por indicativos aeronáuticos muy parecidos: ORB para el sueco y ORBI para el iraquí.
Londres admite su participación
El Gobierno británico admitió recién el mes pasado haber autorizado el uso de su espacio aéreo, reveló el diario The Guardian.
Hasta ese momento la admisión de ese tráfico y del conocimiento de que la CIA empleó territorio británico para trasladar prisioneros entre centros de tortura y cárceles secretas era rechazada por el Gobierno de Tony Blair.
De acuerdo con la versión de The Guardian, el ministro de Transporte, Alistair Darling, reconoció en carta dirigida en marzo al diputado liberal demócrata Michael Moore que el Gobierno autorizó 73 de esos traslados a través del espacio aéreo y aeropuertos británicos.