Una maestra denunció el maltrato que padecía una de sus estudiantes de 10 años de edad, ante la ex Defensoría de la Niñez y Adolescencia. La profesora detectó que una de sus estudiantes tenía las manos lastimadas y presentaba un peso menor al establecido para su edad.
Al ver que la niña tenía señales de sufrir violencia física y psicológica, reportó el caso a las autoridades. La Defensoría de la Niñez valoró el estado de la niña y evidenció que ella tenía cicatrices, antiguas y recientes, en varias partes del cuerpo.
La niña contó que es huérfana de madre y que su padre está sumido en el alcohol. Por eso, hace unos meses, se fue a vivir con su abuela y sus tíos, en una vivienda cercana a la avenida Víctor Ustáriz. Sin embargo, sus parientes la enviaron a trabajar a la casa de una familia, donde debía realizar tareas domésticas exageradas para su edad.
La dueña de casa la obligaba a lavar ropa y la amenazaba con no enviarla a la escuela si la casa no estaba limpia. Para hacer todas las tareas del hogar, debía madrugar, y si cometía un error, le arrojaban con agua fría. La niña sufre de una severa desnutrición y tiene las manos con callos y grietas, además de estar rojizas de tanto fregar la ropa. Ella se suma a los episodios de maltrato infantil que en la última semana han consternado a la Brigada y la Defensoría.