Santa Cruz | El Deber.- El secreto del paradero de los restos del líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz ha quedado virtualmente levantado con el inédito testimonio del general Luis García Meza, registrado en la edición del libro "Testimonio de un Dictador", cuyo autor es el ex director general de régimen penitenciario, el abogado Tomás Molina Céspedes.
La obra, a la que accedió en las últimas horas El Deber, recoge textualmente cinco entrevistas de Molina con el ex presidente de facto, en la cárcel de Chonchocoro y en el hospital militar Cossmil, entre el 12 de noviembre de 1999 y el 13 de junio de 2005.
De acuerdo al testimonio del ex militar, Marcelo Quiroga fue asesinado durante la toma de la sede de la COB, el 17 de julio de 1980, por ex suboficiales del cuerpo de seguridad del régimen dictatorial del general Hugo Banzer Suárez. García Meza, según el libro que circulará desde el 2 de mayo, fue llevado muerto de la COB al Estado Mayor, siendo Luis Arce Gómez quien informó de la baja. "Yo ordené que se haga el levantamiento del cadáver y la autopsia y que se lo lleve a la morgue, como corresponde, pero no se cumplieron las órdenes. Fueron cosas arbitrarias. A Marcelo Quiroga Santa Cruz parece que se lo llevaron hacia Achocalla a quererlo quemar.
Estuvieron toda la noche queriéndolo quemar y no lo quemaron, se chamuscó, nada más. De ahí volvieron. El coronel Arce Gómez es el que después ordena para que lo lleven a los hornos de fundición de Vinto a hacerlo quemar", expresa textualmente García Meza, según el libro de Molina Céspedes.
Las revelaciones del dictador incluso permiten identificar al presunto asesino de Quiroga Santa Cruz, el capitán Franz Pizarro Solano, quien fue enviado luego a Japón, dándoselo por desaparecido, según García Meza.
A propósito de la versión del paradero de Quiroga Santa Cruz, El Deber habló ayer con un familiar cercano al líder socialista, quien dijo que prefiere esperar la circulación del libro y dar a conocer luego una posición de la familia.
En sus entrevistas el dictador hace público todos los móviles del golpe de 1980 e identifica a quienes considera principales responsables del movimiento militar. También lanza acusaciones graves contra al menos tres personalidades de izquierda, que dirigen actualmente algunas organizaciones sociales, y denuncia presuntas extorsiones para librarlo de un juicio de responsabilidades por parte de "cobradores" de dos partidos políticos.
García Meza habla de la supuesta traición de una dirigente mirista que derivó en la masacre de la calle Harrington. Finalmente, explica el rol de Lidia Gueiler previo al golpe de estado de 1980.
"De los restos quedó un sobrante"
¿A Marcelo Quiroga lo quemaron en los hornos de fundición?
En los hornos de fundición, por eso es que no se puede encontrar el ADN (ácido desoxirribonucleico), porque son hornos de 7 mil, 8 mil grados de temperatura. De sus restos quedó algún sobrante que entregaron a la hermana de Marcelo Quiroga Santa Cruz a través del cura Monseñor Rapizarda, que creo que ya ha muerto.
¿En qué momento, dónde y a qué hora le informan sobre la muerte?
Ese mismo día (17 de julio), tipo 12, más o menos, cuando yo todavía estaba de comandante del Ejército.
¿Dónde estaba usted?
En el Cuartel General. En mi oficina. Allí vino Luis Arce Gómez y todos los que estaban en el Estado Mayor y me dijo: "Hubo una baja". Entonces le dije: "De quién se trata". "De Marcelo Quiroga Santa Cruz". Entonces yo tuve la reacción de decir: "¿cómo, en qué sentido ha sido la baja?" Entonces él me dijo que lo habían seleccionado algunas personas que lo conocían y los que lo conocían eran ex suboficiales de seguridad del general Banzer, en su primer periodo, y que ya había la consigna para que a este señor lo detuvieran, lo tomaran preso y lo ejecutaran directamente. No por mi orden, en ningún momento. Ya le reitero, era mi amigo, hemos estado en su casa de la final 6 de Agosto, y varias veces, con varios oficiales.
¿Pero no le informaron que ese día hubo otras muertes? ¿Sólo le informaron de la de Marcelo Quiroga?
Por su importancia, sólo mencionaron a Marcelo Quiroga Santa Cruz, por ser el líder de un partido político. De inmediato le dije que hiciera un informe para saber las causas, etc., que nunca llegó.
¿Qué le informaron luego sobre el cadáver de Marcelo?
No me informaron nada. En absoluto. No me enteré ni siquiera cuando los restos fueron entregados a Monseñor Rapizarda para que los dé a su hermana.
ALGUNOS DATOS DEL AUTOR
Tomás Molina Céspedes es el autor del libro Testimonio de un Dictador, que saldrá a circulación el próximo 2 de mayo.
Estudió Derecho en la Universidad Mayor de San Simón y luego cursó un post grado en la Unión Soviética. Es autor de otros ocho libros como el "Ché, el último combate", "Belzu, ¿Quién lo mató?, Unzaga ¿Homicidio o suicidio?, además de varias publicaciones sobre Derecho e Historia, además de haber ejercido funciones de magistrado en el Poder Judicial de Cochabamba.
Entre noviembre de 2003 y febrero de 2006 fue Director General de Régimen Penitenciario. Precisamente en el ejercicio de ese cargo fue cuando Molina consiguió acercarse a García Meza y sostener con él varias entrevistas.
La primera de todas las entrevistas la realizó el 12 de noviembre de 1999 en Chonchocoro, cuando fue a visitar el penal con un grupo de 15 estudiantes que cursaban la materia de Derecho Penal y Procedimiento Penal, de la que él era catedrático en una universidad.
Molina refiere que García Meza le confesó que sólo tuvo conversaciones largas con dos personas. Él y el ex presidente Carlos Mesa, cuando este último era periodista.
Recibió 420 millones de dólares de Argentina
La dictadura garciamecista recibió del entonces también régimen dictatorial argentino un "aporte" de 420 millones de dólares, según otra de las revelaciones del ex presidente de facto, que cumple una pena de 30 años sin derecho a indulto en la cárcel de Chonchocoro.
Frente al bloqueo que aplicó EEUU al gobierno de García Meza, un empresario de la banca boliviana hizo los trámites con el Ministro de Finanzas de Argentina para obtener un préstamo, con el que la dictadura se mantuvo durante trece meses, dijo.
El ex mandatario asegura haber estado cinco años en Bolivia, tras el final de su gobierno. "Del 89 al 90 estuve en Sucre, en la casa de un camarada.
Del 90 al 93 estuve aquí, en mi casa de Cota Cota. Los policías sabían dónde estaba y decían: si lo vemos a García Meza no lo conocemos".
Relató que decidió irse a Brasil y había previsto después marcharse a Australia, pero ocurrió su detención. Según el ex militar, fue la DEA la que terminó aprehendiéndolo en el vecino país.