Los hombres, generalmente de mediana edad, tienen más probabilidad de tener cálculos renales que las mujeres. Éstos se forman cuando una concentración de cristales provenientes de la orina se acumulan en el riñón. Los caucásicos tienen más probabilidad de cálculos que los africanos; al igual que los las personas con intestinos irritables.
Los cálculos son más comunes en el verano, cuando se transpira y la orina se hace más concentrada. El dolor es agudo, con retortijones graves e intermitentes, y puede causar náuseas, vómitos, fiebre y sangre en la orina.
La mayoría de los cálculos renales se pasan dentro de las 48 horas y se puede contrarrestar el dolor con medicamentos, reposo y mucho líquido. El paciente debe orinar a través de un colador para capturar las piedras y analizarlas. Si los síntomas continúan, es posible que haya que extraer los cálculos.