Es bueno que quienes padecen de este problema sepan que está a punto de nacer para ellos una esperanza porque el Ministerio de Salud estudia la posibilidad de que las diálisis por las que tienen que gastar al mes mil dólares en promedio sean gratuitas.
Existen en Bolivia 960 enfermos renales terminales nuevos por año que se quedan sin atención, en la mayoría de los casos porque no cuentan con los recursos económicos para que les puedan hacer una diálisis.
Injusto, si estas personas no reciben hasta incluso dos diálisis por semana mientras esperan un trasplante de riñón, corren el riesgo de morir. No sólo sufren quienes están enfermos, sino sus familias, las que acaban hipotecando hasta sus casas (si las tienen) para que sus seres queridos puedan mandarse a hacer una diálisis que cuesta entre 50 y 80 dólares.
Esto es hoy motivo de estudio por parte del Ministerio del ramo que está viendo la posibilidad de extender el servicio de diálisis de forma gratuita a la mayor cantidad de personas a través del Seguro Universal Materno Infantil (SUMI).
Mientras las buenas noticias acaben de llegar, el Ministerio de Salud ha lanzado un programa de educación sobre los factores que ocasionan los problemas renales a través de cartillas, cuñas y spots televisivos, información que todos debiéramos leer y escuchar.
Un resfrío mal curado, infecciones urinarias seguidas, diabetes o hipertensión pueden acabar desencadenando un problema renal y eso deben saber todos los ciudadanos para tomar el debido cuidado cuando se resfrían o se les detecta el azúcar en la sangre por encima de los niveles normales. También deben saber que este tipo de enfermedades no es asunto de viejos porque no respeta edades. Existen casos de jóvenes de 22 años con este problema. Un pariente de uno de ellos contaba, precisamente, el calvario que tuvo que vivir después de que le practicaran una cirugía supuestamente mal hecha, motivo por el que no sólo acabó perdiendo el riñón que le donó su padre para el trasplante, sino que estuvo prácticamente a punto de morir.
De acuerdo con estudios gubernamentales, en el país existen 422 pacientes que reciben terapia de sustitución renal o diálisis peritoneal en 29 centros sanitarios tanto privados como públicos. El 50 por ciento de los enfermos está asegurado y el restante 50 por ciento paga por el tratamiento.
Lo grave es que cada año más de 1.000 bolivianos llegan a la insuficiencia renal crónica terminal cuando el sistema de salud tanto público como privado sólo logra atender a 40 nuevos pacientes, lo que significa que 960 se quedan sin atención.
Por donde se mire, ojalá la iniciativa del Ministerio de Salud llegue a buen término porque todo ser humano merece otra oportunidad para seguir viviendo y que esta opción no tenga que depender de si tiene o no dinero.