Por lo pronto, en Bolivia se tiene una democracia que se consolida pero que, en una etapa de transición, precisa de la participación de la mayoría de los sectores en la Asamblea Constituyente para lograr un equilibrio de poder que beneficie y respete los derechos de todos los bolivianos
Como era de esperarse, la "preocupación" del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, sobre un probable retroceso de la democracia en Bolivia ha motivado una serie de opiniones y comentarios en nuestro país.
En cierta forma, la opinión del presidente estadounidense era previsible ante el evidente alineamiento del presidente Evo Morales con los gobiernos de Caracas y La Habana, dos enemigos declarados del actual inquilino de la Casa Blanca.
La "preocupación" del presidente norteamericano no deja de inquietar, puesto que el gobierno de EEUU está inmerso en la guerra contra el terrorismo, un hecho que ha contribuido a que George W. Bush identifique sin matices a países amigos y a países hostiles, tal como hizo hace algún tiempo con Cuba, Irán, Corea del Norte, a los que denominó como países del "eje del mal".
Sin duda, que un posible ingreso del país a un "eje del mal" latinoamericano inquieta a muchos bolivianos, preocupados que un choque frontal con la primera potencia militar y económica del mundo perjudique a los intereses y al propio futuro de Bolivia.
Por otro lado, las declaraciones del presidente norteamericano no ocultan el desconocimiento crónico de los gobiernos de Estados Unidos, sobre la realidad en la que viven los bolivianos.
Si bien existe un temor entre las clases altas y el empresariado por el giro populista y de izquierda que ha dado el actual gobierno, no se puede afirmar que la democracia haya reculado desde la asunción de Evo Morales a la presidencia.
Los bolivianos de diferentes orígenes pueden, todavía, expresarse con libertad y ejercen sus derechos básicos sin obstáculos la violencia de grupos armados, aunque sí en medio de una creciente sensación del peligro autoritarista.
En otras circunstancias al gobierno de los Estados Unidos también le costó entender que el proceso de cambio que vive el país, desde hace cinco años, no tiene al narcotráfico como principal o único motor sino a la pobreza y la exclusión de miles de bolivianos. Varios gobiernos de Estados Unidos incidieron con fuerza en la erradicación de cocales, en desmedro de un verdadero plan de cooperación para enseñar el camino de la prosperidad a los bolivianos. Este enfoque erróneo, sin duda, ha sido uno de los principales factores para el nuevo orden político que tiene al MAS como principal protagonista y para que su líder, Evo Morales, tome partido por una línea política que se opone a Washington; además -claro está- de la alta rentabilidad política que supone el discurso antinorteamericano.
En este contexto, la "preocupación" del presidente Bush parece adelantarse en sus apreciaciones y observa que Bolivia está siguiendo los pasos de Hugo Chávez y Fidel Castro, en cuyos países se afirma que derechos fundamentales como la libertad de expresión y el derecho a la propiedad privada no son respetados.
Por lo pronto, en Bolivia se tiene una democracia que se consolida pero que, en una etapa de transición, precisa de la participación de la mayoría de los sectores en la Asamblea Constituyente para lograr un equilibrio de poder que beneficie y respete los derechos de todos los bolivianos.