Yakarta | Agencias.- Más de 4.600 personas fallecieron a causa del terremoto de 6,3 grados de magnitud en la escala de Richter que la madrugada del sábado sacudió la isla indonesia de Java, informaron ayer fuentes oficiales que indicaron que la cifra de víctimas mortales podría ir en aumento.
Ante esta situación, el Gobierno indonesio declaró ayer estado de emergencia durante tres meses.
Datos del Ministerio indonesio de Asuntos Sociales indican que se logró identificar 4.611 cuerpos, en tanto que los damnificados pueden ser unos 200 mil, de acuerdo con fuentes de la Cruz Roja.
Todos los observadores consideran que el número de muertos puede subir, dado que la zona donde se produjo el sismo está muy densamente poblada y la mayoría de las casas ha quedado reducida a escombros bajo los que se teme que haya mucha más gente atrapada.
Las autoridades indonesias han informado que existen al menos 15 mil heridos, lo que ha originado un colapso en los hospitales de la zona, en especial en la ciudad de Yogyakarta, donde algunos centros hospitalarios también han resultado dañados por el terremoto.
"El rescate de supervivientes es la principal prioridad", dijo el presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, quien se encuentra en Yogyakarta para supervisar las tareas de emergencia.
"Todavía hay muchas posibilidades de salvar vidas, desde ayer hay más de 500 personas trabajando, entre el Ejército, la Cruz Roja, voluntarios", declaró Heri Nero, responsable de uno de los equipos de rescate desplegados en Yogyakarta.
"Esperamos que hoy se incorporen equipos de Yakarta y quizás también algunos de otros países", añadió Nero.
El vicepresidente indonesio Jusuf Kalla dijo, tras una reunión de gabinete, que en el periodo de emergencia deberán darse alimentos, atención sanitaria y refugio a cerca de 50 mil personas desplazadas por el desastre.
Kalla explicó a los periodistas que las necesidades del país supondrían alrededor de "un trillón de rupias (100 millones de dólares)". El dinero se destinará a reparar las casas y satisfacer las necesidades de la gente. "Este monto puede cambiar, y provendrá del presupuesto del Estado y de la ayuda internacional", explicó.
Ayuda movilizada
La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) ha anunciado que enviará hoy un primer avión con ayuda de emergencia a Indonesia para atender a los afectados por el terremoto.
Por su parte, un equipo de evaluación de la ONU llegará en las próximas horas a la localidad de Bantul para iniciar el cálculo de los daños, según informó el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
Estados Unidos ha ofrecido 2,5 millones dólares, uniéndose así a Canadá (1,8 millones) y China (2 millones).
La Comisión Europea ha aprobado una partida de tres millones de euros de ayuda urgente, que se destinarán a las áreas sanitaria, de alojamiento y logística.
Muchas necesidades
"Las próximas horas serán una pesadilla logística", declaró ayer el responsable de la respuesta de emergencia regional de Naciones Unidas, Puji Pujiono.
Además de la distribución de comida, agua potable y tiendas de campaña, Pujiono destacó que también necesitan medicinas y equipo médico.
Además de sueros, se necesitan antibióticos, anestesia, material quirúrgico, analgésicos y gasas.
"Necesitamos casi de todo, no tenemos maderas, ni para hacer vendajes y estamos utilizando cartones", subrayó Gunawan, uno de los médicos de urgencias mientras atendía a una paciente de avanzada edad con una fractura en el tobillo.
La provisión de agua potable era otro problema, según las autoridades. En Bantul, los 12 sistemas de distribución de agua habían quedado o destruidos completamente o no funcionaban correctamente, dijo el portavoz de Unicef.
El tercer terremoto en 17 meses
El del sábado fue el tercer mayor terremoto en devastar Indonesia en 17 meses. El peor fue el ocurrido el 26 de diciembre de 2004, que provocó un tsunami que arrasó una amplia zona del sur y sureste de Asia y se cobró 230 mil vidas, la mayor parte de ellas en territorio indonesio.
El 28 de marzo de 2005 unas 1.300 personas murieron en un sismo de 8,7 grados frente a la costa de la isla indonesia de Nias, al oeste de Sumatra.
Indonesia está dentro el llamado "Anillo de Fuego" de la costa asiática del Pacífico, conocida por su fuerte actividad volcánica y tectónica.
Al sismo del sábado se sumaron otros ayer en la mañana. Un fuerte terremoto de 6,7 grados de magnitud sacudió las islas Tonga, al sur del Pacífico; luego, otro sismo de 6,2 grados estremeció Nueva Bretaña, en la isla de Papúa Nueva Guinea, dijo el Servicio Geológico estadounidense, sin que se informara de daños.
Un vulcanólogo afirmó que el terremoto del sábado había aumentado la actividad volcánica en el cercano Monte Merapi, que los expertos creen que podría estar a punto de entrar en erupción. El Merapi ha retumbado durante semanas y ha emitido esporádicamente lava caliente y gases altamente tóxicos.
TRAGEDIA
Familiares, vecinos y amigos han empezado a enterrar en las últimas horas a centenares de víctimas mortales en fosas comunes, a medida que los cadáveres eran recuperados.
Concluida la evacuación, a lo largo de calles podían distinguirse entre las ruinas restos de colchones, muebles, ropas, las telas de color son las que más destacan, bicicletas, juguetes e instrumentos musicales.
"Esta era una casa de cultura donde se hacían representaciones de marionetas de sombras", indicó su propietario, Fendi Prayena, al señalar los restos de un gamelán, el instrumento musical indonesio que acompaña estas populares representaciones.
"El terremoto fue muy rápido, la casa se empezó a mover de un lado al otro, salimos corriendo y vimos como se venía abajo sin que pudiésemos hacer nada", explicó Prayena.
Desde la tragedia, la mayoría de los damnificados tan sólo ha comido unos fideos instantáneos traídos por algunos de los familiares que viven en un mismo barrio.
A menos de un kilómetro de la casa de Prayena, un grupo de vecinos pide dinero en la calle.
"Todavía no hemos recibido comida ni agua y es difícil conseguir gasolina para moverse", indicó Yuli, de 30 años de edad. "Pero madera para cocinar tenemos mucha", bromea al señalar los tejados derrumbados a su alrededor.
TEMPLOS
El fuerte sismo del sábado causó graves daños en el mundialmente famoso centro religioso de Prambanan al destrozarse en el piso sofisticadas piezas labradas y destruirse años de restauración en menos de un minuto.
El santuario -que junto con el cercano Borobudur son vestigios vivos del rico pasado indio y budista de lo que ahora es la nación musulmana más poblada del mundo- fue construido en el siglo IX y es reconocido por las Naciones Unidas como un legado de la humanidad.
Pedazos de muros destruidos y de piezas labradas yacían ayer dispersos en el piso de los principales ocho templos del santuario. Piezas de pequeños templos llamados "candis" también fueron destruidas.
Una evaluación inicial mostró que había amplios daños en el centro religioso, uno de los recintos de templos más grandes en el sureste asiático, dijo Agus Waluyo, jefe de la Agencia de Conservación Arqueológica de Yogyakarta.
"Se necesitarán meses para identificar el daño con precisión", anticipó en declaraciones a AP.