Hamelin, Alemania | Ap.- Después de aplastar 3-1 a un equipo español lleno de juventud, los viejitos de Francia demostraron que todavía les queda combustible en el tanque para salpicar la superficie en la Copa del Mundo.
Apenas hace dos semanas, las dudas en torno a "Les Bleus" se escribían en letras mayúsculas después de un aburrido empate sin goles con Suiza. Una rejuvenecida Francia enfrenta el sábado a Brasil en los cuartos de final.
El equipo no podía anotar goles, ganar era una empresa monumental, y los franceses estaban a punto de despedirse en la primera ronda, tal y como les sucedió en Corea-Japón 2002.
"No habíamos demostrado de lo que somos capaces", dijo el mediocampista Patrick Vieira.
"Siempre lo he dicho, se trata de mejorar, de una continuidad", señaló Domenech. "Mi objetivo siempre ha sido el 9 de julio", día de la final en Berlín.