Buenos Aires | Ap.- Los cuadros son desoladores: mujeres que lloran a sus hijos muertos, hombres brutales con sus ametralladoras o machetes, un desfile de ataúdes, una mujer secuestrada que implora piedad en un cuartito sofocante.
"El dolor de Colombia en los ojos de Botero": tal es el nombre de la muestra del pintor Fernando Botero, que exhibe con todo dramatismo la violencia que desgarra a su país desde hace décadas.
La muestra permanecerá en el Museo Nacional de Bellas Artes de esta capital hasta el 13 de agosto. Botero es bien conocido aquí, desde que se realizó una gran retrospectiva de sus obras hace 12 años. Hay cuadros suyos en los museos locales y una de sus esculturas colosales, donada por él a la ciudad, adorna un paseo público.
Pero esta muestra es algo distinto: Están las figuras gigantes, "gordas", típicas de Botero, pero éstos son o bien figuras implacables de guerrilleros, narcotraficantes o sicarios, o bien sus víctimas indefensas, desesperanzadas y totalmente vulnerables en su desnudez.
De ahí que los visitantes recorren la muestra con admiración, pero también con cierto azoramiento: no hay aquí el menor asomo de ese humor irónico y socarrón con el que Botero contempla la sociedad en sus obras más conocidas.
"Es maravilloso que alguien pueda retratar así la sociedad", dice Viviana Valdez. "No aparece aquí ninguna esperanza".
Y Nora Gil se declara "impresionada" por esta "representación de una sociedad tan violenta". El cuadro que más la impresionó, dice, es "El desfile", un gran óleo que muestra una procesión interminable de ataúdes cargados al hombro.