La disparidad de criterios es palpable no sólo en el ámbito de las dos grandes áreas componentes del país, sino dentro de sus distritos.
Las concentraciones de la víspera para pronunciarse por las autonomías en Santa Cruz de la Sierra y en contra de ellas en La Paz, aprovechándose en este caso del cierre de la campaña del Movimiento al Socialismo para la elección de constituyentes, pusieron en evidencia las dos visiones que existen a propósito del referéndum del domingo y su perspectiva en el seno de la Asamblea a inaugurarse el 6 de agosto, máxime si Cochabamba, Beni y Tarija se pronunciarán hoy en favor del establecimiento de aquél régimen en lo que será nueva carta fundamental de la República, mientras que la población de Pando, Chuquisaca, Oruro y Potosí parecía todavía indecisa sin embargo de la proximidad del día de las urnas.
El "sí" para la consulta fue trabajado mediante sucesivos cabildos y una sostenida labor de difusión y concientización en la capital oriental, con innegable repercusión en el resto del territorio, sobre todo en los llanos y el sur. Por su parte, el "no" tendía a consolidarse en La Paz y el altiplano, al influjo del gobierno del presidente Evo Morales, su partido y los denominados movimientos sociales, trazando una suerte de línea demarcatoria entre las zonas que conforman la geografía nacional; es decir, oriente y occidente.
A Cochabamba, cuna del ideario federalista aun antes de 1871, le llevó tiempo inclinarse por la primera opción, pese a la identificación de la Prefectura y otras instituciones, sin que eso signifique que la segunda carezca de respaldo de sectores simpatizantes del oficialismo o de aliados suyos, como son el Alcalde de la Municipalidad de Cercado y la agrupación ciudadana en que se sustenta, habiéndose inclusive registrado enfrentamientos entre ambos bandos.
En este escenario, la disparidad de criterios en torno del postulado de las autonomías departamentales es palpable no sólo en el ámbito de las dos grandes áreas componentes del país, sino dentro de sus distritos, cuestión que sólo el escrutinio del referéndum a realizarse junto a la elección de los constituyentes, dilucidará de cara al futuro.
La incipiente descentralización política y administrativa ha generado ya frutos benéficos tales como la votación para alcaldes y prefectos en cada uno de sus nueve departamentos, gravitando en todo lo que hace a sus respectivas jurisdicciones, circunstancia que muestra como retroceso, cuando no camino hacia el totalitarismo, cualquier iniciativa o posición en sentido contrario a título de supuesto riesgo de desunión, extremo que más bien podría darse de primar los intereses coyunturales y sectarios por encima del derecho del conjunto de las regiones a labrar su destino en un margen racional de individualidad y gestión particular que no afecte lo general ni el equilibrio.