|Los Tiempos y Agencias.- Sin flexibilizar su posición sobre la erradicación de los cultivos de coca excedente en el país, Estados Unidos -a través de sus diferentes organismos- ha volcado su atención hacia otro problema de la cadena del narcotráfico: el consumo de drogas ilícitas en Bolivia que se incrementó en forma "alarmante" entre 1992 y 2005, según las estadísticas presentadas ayer por el Centro Latinoamericano de Investigación Científica (Celin) en la Cancillería.
Este problema, según la directora de la División de Asuntos Antinarcóticos de la Embajada de EEUU (NAS), Carol Fuller, "es un peligro para los bolivianos" que debe ser considerado en serio por el Gobierno y la población en general, debido a que -por ejemplo- el consumo de la marihuana "se disparó en el país" y los narcotraficantes siempre están buscando otros mercados para financiar sus actividades.
La responsable de la NAS recordó durante los dos actos en los que participó ayer, el de la clausura del Octavo Curso del Programa de Educación para la Resistencia al Abuso de Drogas (DARE) en Cochabamba, y la inauguración del Observatorio Boliviano de Drogas (OBD) en La Paz -ambos financiados por el Gobierno norteamericano y orientados a la prevención del consumo de drogas-, que hace dos años (cuando llegó a Bolivia) advirtió de este peligro que acechaba al país y su primer mensaje fue indicar que "un país productor y de tránsito de droga, tarde o temprano se vuelve un país consumidor. Por desgracia ese mensaje es ahora una verdad".
Fuller reconoció que hubo un descuido de parte del Gobierno en cuanto a la prevención del consumo y el tráfico interno de las drogas, durante una época, por lo que ahora se tenían esos indicadores.
Dijo que se iba triste de Bolivia por esta situación del consumo de las drogas, un problema que "no es de los gringos o de otros países, sino de ustedes", está dentro del país y contra el cual manifestó: "gobierno, organizaciones, instituciones, sociedad civil se tendrán que unir y hacer un gran esfuerzo para combatirlo".
En ese marco y como un último mensaje, durante el acto de clausura del curso de formación de instructores DARE, Fuller se refirió a la hoja de coca. Remarcó que los bolivianos tienen que darse cuenta de que el consumo en el país no es un "asunto de la hoja sagrada de la coca", sino un asunto del "tráfico maldito de la producción y venta del que produce droga aquí en este país y en todo el mundo", "la hoja de coca no es el problema, son los narcotraficantes el problema", insistió.
Agregó que se tiene que reconocer que aquellos que venden la coca a los narcotraficantes para aumentar sus propios ingresos, lo hacen a un costo muy elevado para la sociedad boliviana; están jugando con el futuro de los niños y jóvenes bolivianos.
"Nosotros en la Embajada acabamos de hacer una comparación de las estadísticas de consumo y es muy alarmante; (...) hay más consumo per cápita por los bolivianos de clorhidrato (de cocaína) que en los Estados Unidos", afirmó la diplomática en el acto en la Cancillería de La Paz.
El Programa Educativo Contra el Consumo de Drogas, Alcohol y Contra la Violencia (DARE), graduó ayer a 32 instructores de la Policía Nacional, que se suman a los 201 que hay en todo el país, para prevenir al capital humano contra el consumo de drogas y pandillas. Estos nuevos instructores trabajarán principalmente en Beni y Pando.
El programa que se inició en 1983 con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos, hoy ya estaría "bolivianizado", los instructores que capacitaron a los 32 formadores, todos bolivianos.
El viceministro de Defensa Social, Javier Viscarra, en representación del Consejo Nacional de Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Drogas (Conaltid), dijo que con el establecimiento del observatorio de drogas, se pretende dar una respuesta a la necesidad de contar, entre otros, con un referente oficial del Estado boliviano en materia de información cuantitativa y cualitativa sobre las diferentes estadísticas e información relacionadas con la oferta y la demanda de drogas.
Destacó el apoyo del Proyecto AT/D79 de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, el Instituto Portugués de Tóxico Dependencia (IPTD), la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (Cicad) de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Sección de Asuntos Antinarcóticos (NAS) de la Embajada de los Estados Unidos de América, y el Conaltid instituciones que apoyaron en la provisión de equipamiento e infraestructura para esta institución.
No al "cato" de coca por familia
Tanto la directora de la División de Asuntos Antinarcóticos de la Embajada de EEUU (NAS), Carol Fuller, como el viceministro de Defensa Social, Javier Viscarra, desvirtuaron que en el convenio del 3 de octubre de 2004 firmado con los productores de coca del trópico de Cochabamba el Gobierno de Bolivia hubiera aceptado el cultivo de un "cato" de coca por familia.
Fuller recordó que Bolivia tiene compromisos internacionales, no sólo con Estados Unidos, para mantener una cantidad limitada de coca excedentaria, la misma que según últimos estudios, se ha incrementado considerablemente, hay alrededor de 27 mil hectáreas cuando la ley 1008, permite solo 3.200 hectáreas.
"¿Dónde se va toda esa coca?, únicamente a la producción de droga, se preguntó y respondió Fuller, por lo que anotó que no sólo Estados Unidos va a exigir el cumplimiento de los compromisos internacional sino que los mismos bolivianos deberían exigir su erradicación.
Viscarra por su parte, precisó que la erradicación de los cultivos excedentarios tiene su propio proceso y dinámica en sujeción a la Ley 1008, los mismos que se van a mantener dentro el clima de paz acordado con los productores de coca el 3 de octubre de 2004, convenio en el que no figura la palabra "cato".
Precisó que si se hacen cálculos matemáticos, 3.200 hectáreas de coca entre 23 mil familias, da como resultado menos de un cato. "El Gobierno va a cumplir con la reducción de coca hasta el límite de las 3.200 hectáreas".