La inestabilidad del terreno y del clima en la zona del desastre ha provocado el crecimiento de las aguas del río Thiyu Mayu, donde la gente tiene que realizar peligrosas maniobras para trasladarse de un lugar a otro.
A esto se debe sumar la escasa cantidad de alimentos y la gran cantidad de pasajeros que esperan ayuda en el lugar.
Para el comandante de la Patrulla Caminera, Remberto Terán, la situación está empeorando porque las lluvias persistieron y produjeron el deslizamiento de mazamorra, piedras y restos de árboles, que impidieron estabilizar una zona fija de tránsito de personas.
Vecinos de la zona y voluntarios desafían al mal tiempo y a un terreno inestable para recuperar a las víctimas del deslave, que se llevó un puente en el kilómetro 119 de la carretera a Santa Cruz
Según el informe del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senaim) regional Cochabamba, las lluvias registradas en las 24 horas del 26 de octubre, rompieron cualquier récord. Los 230 milímetros de caudal alcanzados terminaron por arrasar el puente de Thiyu Mayu.
Según el jefe técnico de esa institución, Juan Carlos Mamani, no había llovido así en los últimos 31 años, cuando en 1974 un alud similar produjo una tragedia parecida en la zona.