La realización de la elección general del 4 de diciembre de 2005 exige como requisito la aprobación de una disposición sustitutiva del artículo 88 del Código Electoral, derogado por la sentencia del Tribunal Constitucional 66 / 2005.
Lamentablemente, hasta hoy no se aprobó esa norma. Por lo tanto, al no contar con este instrumento jurídico indispensable, la Corte Nacional Electoral (CNE) se ve obligada a informar a la ciudadanía que ya no es posible realizar la elección general el 4 de diciembre de 2005, como estaba previsto, pues no se puede cumplir con todas las actividades técnicas y operativas pendientes hasta la organización de los comicios.
Al mismo tiempo, "la CNE tampoco puede continuar con las actividades de la elección de Prefectos pues el decreto supremo 28229 de 6 de julio de 2005 señala que esta debe realizarse de manera simultánea y en la misma fecha que las elecciones generales", señala textualmente el comunicado emitido ayer por la CNE y que fue difundido por el vocal electoral, Salvador Romero.
LEGISLADORES DESAUTORIZAN A LA CNE
Varios legisladores consideraron ayer que no es atribución de la Corte Nacional Electoral (CNE) suspender las elecciones generales del 4 de diciembre, tras conocerse la decisión de este organismo de dejar en el aire hasta fecha indefinida los comicios.
El diputado Williams Paniagua, presidente de la Brigada Parlamentaria de Santa Cruz, manifestó que "no hay ninguna posibilidad" de que la CNE "postergue las elecciones", pues "no son sus facultades".
"La Corte simplemente administra y lleva adelante un cronograma electoral", señaló Paniagua.
Desde el 22 de septiembre que se conoció el fallo del Tribunal Constitucional, los parlamentarios se enfrascaron en un debate sin salida para definir la redistribución de los escaños, conociendo que los plazos corrían para la realización de las elecciones prefecturales y generales.
La presidenta de la Cámara de Diputados, Norah Soruco, ante el fracaso de los debates y la conclusión del plazo, declaró que un tema tan importante no puede resolverse por presiones regionales ni plazos.