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Evo Morales en el camino que trazaron Toro, Busch, Almaraz, Quiroga Santa Cruz, Torres
| | 01-05-2006 - 16:08 h. | | El Presidente aseguró que los hidrocarburos vuelven a ser de todos los bolivianos.
Campo San Alberto, Caraparí | ABI
Recuperando el legado de Sergio Almaraz, René Zavaleta y Marcelo Quiroga Santa Cruz y de militares patriotas como David Toro, Germán Busch, Alfredo Ovando y Juan José Torres, el presidente de la República, Evo Morales Ayma, anunció hoy, desde el Campo San Alberto, en la localidad de Caraparí, que “los hidrocarburos vuelven a ser de todos los bolivianos”.
“Se acabó el saqueo de nuestros recursos naturales por parte de las transnacionales”, anunció el Primer Mandatario en su discurso que fue seguido con expectativa en los distintos puntos del territorio nacional donde ser recordó otros hitos en la lucha por la recuperación de este recurso natural como la nacionalización de la Standard Oil Company en 1937 y de la Gulf Oil en 1970.
Como no sucedía desde hace mucho tiempo, este 1 de mayo, tuvo un verdadero significado revolucionario que trascendió los simples discursos de circunstancia para plasmarse en un hecho que cambiará el curso de la historia nacional.
La historia de Bolivia está plagada de avances y retrocesos en esta turbulenta historia de la defensa de los recursos naturales. El 13 de marzo de 1937, el presidente David Toro, expresando el sentimiento de una generación frustrada por la derrota en la Guerra del Chaco, dicta una Resolución Suprema, declarando la caducidad de las concesiones petrolíferas de la Standard Oil y la reversión de todos sus bienes al Estado.
Se trató de un acto de dignidad nacional ante la desleal actitud de la empresa transnacional, que en plena guerra abasteció de forma subrepticia de carburantes al ejército paraguayo con el cínico argumento de una neutralidad.
Sin embargo, la Standard quiso obligar al gobierno mediante la intimidación a anular la medida. En una reunión efectuada a principios de 1938, el representante de la compañía amenazó con recurrir a la Corte Internacional de La Haya si no se dejaba sin efecto “el injusto y arbitrario decreto de marzo”.
Como ocurriría posteriormente en varias oportunidades, comenzaron a actuar los intereses antinacionales expresados en los grandes bufetes de abogados, que presentaron varios recursos ante la Corte Suprema de Justicia para revertir la medida. Como contrapartida, las universidades de Sucre y Cochabamba, dispusieron que los catedráticos de sus respectivas facultades de Derecho asumieran la defensa del Estado.
“El pueblo estaba convencido de que no se trataba solamente de la defensa de una riqueza; el significado de la lucha era mayor, pues se trataba de hacer respetar al país y sus leyes, de defender la dignidad nacional y el derecho a proclamarse ciudadanos de una nación soberana”, comenta sobre este episodio Sergio Almaraz en El Petróleo en Bolivia.
LA GULF OIL
El 23 de mayo de 1956, se desata nuevamente la vorágine entreguista de los recursos hidrocarburíferos. Con el manido y permanente argumento de que la estatal YPFB no tenía los recursos económicos ni técnicos suficientes, se entregan los campos más importantes a la Gulf Oil Company, que con el tiempo se fue erigiendo en una especie de “superestado” que llegó a dictar las políticas económicas nacionales, no reparando en método alguno, entre ellos la de regalar un helicóptero al entonces presidente René Barrientos.
Nuevamente comenzó a emerger la conciencia nacional a influjo de una notable generación de intelectuales de izquierda entre los que destacan Sergio Almaraz, René Zabaleta, Marcelo Quiroga Santa Cruz, José Ortiz Mercado y el periodista y hoy ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada.
El discurso de estos intelectuales tuvo una profunda repercusión en un sector de las Fuerzas Armadas agrupados en torno a los generales Alfredo Ovando y Juan José Torres, quienes decidieron que no podían permanecer impasibles ante la paulatina desnacionalización del Estado mismo.
En el foro “Gas, Petróleo y Miseria”, auspiciado por la Federación Universitaria Local de la Universidad Mayor de San Simón en 1978, el actual ministro de Hidrocarburos afirmaba que “la presencia de la Gulf Oil, constituía un verdadero enclave colonial y significaba una afrenta a la soberanía nacional”
Entonces, en 1979, se inician una serie de episodios dignos de la más intrincada película de espionaje. El Estado estaba tan profundamente penetrado por el poder de la Gulf, que los preparativos para emprender la ofensiva contra la transnacional se realizaron en los lugares más insospechados, cafés, restaurantes. Cualquier lugar era más confiable que el Palacio de Gobierno. La empresa, siguiendo la vieja tradición de las transnacionales, usó todos los mecanismos que disponía, legales e ilegales, para evitar una medida que el pueblo exigía en forma cada vez más contundente y clara. Los hidrocarburos debían retornar al control del país.
Es así que el gobierno de Alfredo Ovando Candia, en julio de 1970, ordena al entonces comandante en Jefe de las FFAA, Juan José Torres, la toma de las instalaciones y oficinas de la Gulf. El decreto del nacionalización es suscrito en histórico acto, por el entonces ministro de Minas e Hidrocarburos, Marcelo Quiroga Santa Cruz.
LA HISTORIA RECOBRA SU CURSO ASCENDENTE
Luego de este hito se produjo un profundo retroceso bajo la dictadura de Hugo Banzer, cuando se recortaron las atribuciones de la empresa estatal del petróleo. Sin embargo, la estocada final sobrevendría varios años después, cuando se determina la “capitalización” de YPFB, convirtiéndola en “residual”, un simple símbolo de los esfuerzos del pueblo boliviano para lograr su independencia económica.
Durante la “guerra del gas”, de octubre de 2003, se recobra esa conciencia histórica que hacer avanzar a los pueblos. Los recursos hidrocarburíferos debían retornar al control del Estado. Inmediatamente se comenzaron a producir las reacciones de las empresas petroleras que amenazaban con juicios y de los agoreros de siempre que vaticinaban bloqueos económicos internacionales.
Pero, como ocurre cuando los pueblos asumen una determinación, este 1de mayo, en Caraparí, se escribió otro hito en ese proceso dirigido a lograr la total independencia económica del país
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