Heredó de sus padres, reconocidos orfebres en Cochabamba, el arte de tallar en oro, plata y piedras preciosas una variedad de joyas. Ronald Pérez Terceros asimiló desde los seis años todas las técnicas de la orfebrería y a los 20 se independizó de la familia para diseñar y producir el producto labrado artesanalmente en un pequeño taller que requirió una inversión aproximada a 2 mil dólares en herramientas, materia prima y equipos.
"Los primeros meses fueron de dificultades de mercado e incertidumbre, porque los orfebres viven al día por la venta de joyas y como en todo negocio había que pagar derecho de piso, siempre con el aliento de mi madre que me alentó en la idea de trabajar joyas a pedido y con diseño exclusivo", recuerda el orfebre de sus primeros años.
Cuenta que las ventas al exterior ocurrieron por casualidad cuando amigos y clientes que vieron sus diseños y acabado le encomendaron algunos trabajos "exclusivos" para regalar a parientes en Canadá, Estados Unidos y España.
Los pedidos se multiplicaron en los últimos dos años, tanto que mensualmente atiende requerimientos de hasta 20 joyas exclusivas, de los mencionados países, entre anillos, aretes, collares y medallones con incrustaciones de gemas y motivos coloniales e incaicos, que le reportan ingresos de hasta 1.200 dólares por mes.
Para el mercado local la producción mensual alcanza hasta 200 piezas de joyas labradas a mano.
Actualmente su empresa, llamada Casa del Orfebre, cuenta con un patrimonio de 20 mil dólares en activos y tiene proyectado ampliar el taller para duplicar hasta fin de año la producción mensual de pedidos al extranjero que se trabajan con oro de Tipuani y Amayapampa del Norte de Potosí, plata de Potosí y Oruro y piedras preciosas de Beni y Pando.
"Los orfebres en Bolivia son muy creativos y laboriosos pero requieren facilidades y apoyo del Gobierno para exportar afuera"
Ronald Pérez - Orfebre